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El regreso del cine en tres dimensiones
Jeffrey Katzenberg, consejero delegado de Dreamworks Animation, afirmaba que la última tecnología de las películas en tres dimensiones (3D) era la mayor innovación que había sucedido en el negocio cinematográfico en los últimos 70 años. Desde finales de 2008 muchas cadenas de cine como por ejemplo AMC, Regal, Carmike o Cinemark-, parecen interesadas o de hecho están instalando, sistemas 3D y de cine digital. Asimismo, Intel y otras empresas están creando herramientas para que empresas como Dreamwoks puedan hacer la próxima generación de películas de animación en tres dimensiones. Expertos de Wharton dicen que las películas 3D vuelven a estar de moda, pero no está muy claro si esta nueva y fantástica tecnología proporcionará a los cines una ventaja competitiva sostenible sobre otras formas de entretenimiento.
Los cines están instalando tecnología para proyectar películas 3D y sistemas de cine digital que mejoran significativamente su distribución, ya que emplean los medios digitales o los satélites y prescinden del caro sistema tradicional de distribución. No obstante, el progreso ha sido irregular, y ejecutivos como Datzenberg han declarado que se necesitan más salas donde se exhiban películas 3D.
La tecnología 3D -esto es, la capacidad de añadir profundidad a una imagen plana, normalmente cuando se ve a través de unas gafas especiales-, ha sido de forma intermitente, durante más de 50 años, la respuesta del sector cinematográfico a la competencia externa. Scott Kirsner, autor de Inventing the Movies (Inventando el cine), sostiene que las películas 3D fueron muy populares en los años 50. ¿Por qué? Las películas necesitaban una ventaja competitiva sobre la televisión, cuya tecnología por aquél entonces era muy innovadora. En opinión de Kirsner, el sector cinematográfico está hoy en día en una situación similar, ya que debe sortear la invasión de los sistemas de cine en casa (home cinema). Durante los próximos cinco años, dice, tendrás que ir al cine para ver películas en tres dimensiones. Aunque en los 50 la moda 3D finalizó con bastante rapidez, Kirsner es más optimista respecto a la generación actual de tecnología para películas 3D. En la actualidad la tecnología es mucho mejor, explica Kirsner.
Katzenberg, cuya empresa se ha asociado con Intel para desarrollar tecnología para realizar películas 3D, podría ser considerado una especie de evangelista de la próxima generación de películas. El pasado mes, durante un foro para diseñadores de Intel en San Francisco, Katzenberg predijo que 3D reinventará, redefinirá y transformará completamente no sólo cómo se hacen las películas, sino también cómo las vive el público. Katzenberg consideraba que la última tecnología 3D era la tercera revolución en el sector cinematográfico. En primer lugar las películas pasaron de ser mudas a tener sonido; después pasaron del blanco y negro al color. Para Katzenberg, la tercera dimensión será la tercera revolución. No se trata del 3D de la época de tus padres, decía Katzenberg añadiendo que esta última tecnología hará que el público se sienta como si estuviera saltando de un edificio a otro con Spiderman. En lugar de las gafas de cartón rojas y azules habituales en los 50, las ultramodernas gafas 3D utilizan lentes polarizadas, y Katenzenberg cree que el consumidor no se sentirá como un bobo cuando se las ponga.
La opinión de Katzenberg no es necesariamente compartida por expertos de Wharton. Si efectivamente tiene razón, los cines podrán utilizar la tecnología 3D para seguir siendo necesarios en una época en la que los consumidores tienen múltiples opciones de entretenimiento. En realidad se trata de seguir siendo competitivo y ofrecer una experiencia superior a ver la película en casa, afirma Kendall Whitehouse, director senior de tecnologías de la información en Wharton. La amenaza es el cine en casa ó home cinema. Antes había grandes diferencias entre ver la tele en casa y ver una película en el cine. Aún hay diferencias, pero cada vez son menores. Lo que hace tiempo eran diferencias significativas en la calidad de la imagen o el sonido ahora apenas se perciben.
¿Podrían las películas 3D marcar la diferencia con el cine en casa? Si se puede ver una película 3D en el cine, pero no en casa, entonces el cine se vuelve diferenciado, dice Eric Clemons, profesor de Gestión de las Operaciones y la Información de Wharton. Y si se puede demostrar que la experiencia de los consumidores es mucho mejor, entonces los cines no sólo se diferencian de la televisión o el DVD, sino que son superiores. Esto podría eliminar el descenso de ventas de entradas frente a los medios alternativos.
No obstante, existen muchas cuestiones sobre el futuro de las películas en tres dimensiones. ¿Se pasarán los cines al cine digital y 3D suficientemente rápido? ¿Cómo compartirán los cines y los estudios cinematográficos los enormes gastos de capital necesarios para adoptar esta nueva tecnología? ¿Con qué rapidez llegará la tecnología 3D a los hogares y por tanto anulará toda ventaja ofrecida previamente por los cines?
Los cines se pasan al formato digital lentamente
Jehoshua Eliashberg, profesor de Marketing de Wharton, y Daniel Levinthal, profesor de Gestión, no creen que el sector cinematográfico esté avanzando lo suficientemente rápido a la hora de extender el sistema de cine digital o 3D; en el futuro habría que llegar incluso más lejos. 3D es un paso en la dirección adecuada, pero no es suficiente, dice Eliashberg.
Eliashberg considera que la tecnología 3D es simplemente un complemento de la tecnología de cine digital que representaría una mejora significativa en el modo en que las películas se distribuyen hoy en día. En general, la tecnología 3D es una característica adicional del cine digital. La velocidad a la que penetre el cine digital en los cines determinará el éxito del 3D, afirma Eliashberg.
Según la National Association of Theater Owners (Asociación nacional de propietarios de cines), un grupo con sede en Washington D.C., en Estados Unidos hay 38.000 pantallas de cine, y de ellas se estima que 5.000 están equipadas con tecnología de cine digital.
La tecnología de cine digital permite a los cines exhibir en la pantalla grande películas en formato digital, en lugar de emplear los tradicionales carretes fotográficos. Para los estudios, la distribución de películas digitales es menos cara porque no se necesita hacer una copia física de la película y transportar los carretes. Con la tecnología digital, los estudios pueden distribuir películas vía satélite o con medios digitales como el disco duro del ordenador. Eliashberg cree que el ahorro que se puede conseguir gracias a la conversión digital debería hacer que el gasto de capital fuese más fácil de digerir.
A pesar de todas esas potenciales eficiencias, la adopción de la tecnología de cine digital se ha encontrado con importantes obstáculos, ya que los estudios cinematográficos y salas discuten quién debería pagar el coste de instalación de los nuevos sistemas digitales. Otros obstáculos a la implementación de los sistemas digitales son los estándares para la tecnología de proyección digital y las cuotas por uso entre los creadores de contenidos, estudios y salas de cine. Katzenberg reconocía durante la conferencia de Dreamworks que la tecnología 3D y la conversión digital no está teniendo lugar tan rápidamente como habíamos esperado. Los estudios cinematográficos, cuyos planes incluyen el lanzamiento de un montón de películas 3D, tienen la esperanza de que los cines puedan instalar suficientes sistemas digitales antes de que dichas películas salgan al mercado.
Se produce un contraste muy interesante ante esta la lenta adopción de los sistemas digitales, explica Levinthal. Los cines no quieren asumir el costes de los nuevos equipos. Para los distribuidores adoptar la tecnología digital afecta a sus costes, pero no incrementa sus beneficios. No obstante, tiene sentido adoptar el sistema digital porque se generarán importantes ahorros en costes [para ambas partes].
No obstante, el punto muerto en el que se encontraban estudios cinematográficos y salas parece haber llegado a su fin. El periódico Wall Street Journal publicaba el 1 de octubre que Lions Gate Entertainment formaría junto con otros cuatros estudios y a instancias de los propietarios de las salas cinematográficas una joint venture para compartir los costes de la conversión digital. Esta joint venture, denominada Digital Cinema Implementation Partners (DCIP) -propiedad de AMC, Regal y Cinemark Holdings-, había anunciado previamente que estaba trabajando con Paramount Pictures, Twentieth Century Fox, Universal Pictures y Walt Disney para encontrar el modo más efectivo de crear un sistema de distribución digital acorde con la tecnología actual. DCIP comprende unas 14.000 pantallas de cine.
Las salas cinematográficas están adoptando la tecnología de proyección digital, pero por el momento el avance ha sido bastante intermitente. Expertos de Wharton señalan que DCIP es lo suficientemente grande como para que en caso de llegar a acuerdos con los principales estudios-, dé comienzo a una oleada de conversiones al formato digital.
Alan Stock, consejero delegado de Cinemark, declaraba el 8 de agosto durante la conferencia sobre beneficios que DCIP había firmado un acuerdo de desarrollo digital con un importante estudio. En julio Reuters informaba que el acuerdo de DCIP era con Twentieth Century Fox, propiedad de News Corp, la cual no ha confirmado ni desmentido la noticia. El periódico Wall Street Journal publicaba el 8 de septiembre que DCIP había firmado acuerdos con Universal y Disney. Stock añadía que el acuerdo de DCIP con un estudio importante serviría para atraer a otros. DCIP dio su primer paso hacia la transformación firmando un acuerdo de desarrollo digital con un gran estudio, decía Stock. Esto debería ser útil para que otros estudios también firmen. En cuanto todos esos acuerdos se ejecuten, DCIP puede poner en marcha sus planes con la seguridad de que tendrá suficiente financiación. Los mercados crediticios en la actualidad son más complicados que cuando DCIP se creó, pero seguimos teniendo confianza en que serán capaces de garantizar la financiación. Si todo marcha según lo planeado, esperamos poder ver nuestro primer estreno 3D y digital a finales de este año.
¿Es 3D una innovación vanguardista sostenible?
A medida que se incorporan los sistemas de cine digital y películas 3D en las salas cinematográficas surge la siguiente cuestión: ¿Proporcionarán las películas 3D a los cines una innovación tecnológica de carácter permanente?
Por el momento resulta evidente que las películas 3D atraen al público. El 11 de agosto, durante el informe del segundo cuatrimestre de Carmike Cinema, su consejero delegado Michael Patrick declaraba que la empresa había exhibido en formato 3D la película Journey to the Center of the Earth (Viaje al centro de la Tierra) en 327 pantallas; la película había conseguido cinco veces los ingresos por pantalla de las películas tradicionales. Patrick también afirmaba no haber recibido queja alguna de nuestros clientes por tener que pagar un recargo de 2 dólares.
Asimismo, Patrick añadía que Carmike está en la actualidad sospesando si instalar otras 100 unidades de proyección de películas 3D. Las unidades actuales disponen de la tecnología más novedosa, lo cual nos permite ofrecer la experiencia 3D en nuestras salas de mayor tamaño, una posibilidad que resultaba imposible cuando pusimos en marcha nuestro programa 3D hace dos años, decía Patrick. Hasta el 15 de agosto del año 2010 se esperan estrenar unas 23 películas 3D.
Esta constante corriente de películas será un factor determinante del éxito del 3D. Dreamworks Animation se ha comprometido a realizar todas sus futuras películas en 3D, empezando con el estreno en marzo de 2009 de Monster vs. Aliens, pero Levinthal tiene sus dudas sobre si habrá suficientes películas que aprovechen estas nuevas tecnologías. ¿También los dramas, comedias y documentales seguirán el camino hacia la tecnología 3D iniciado por las películas animadas y de acción?
Eliashberg está de acuerdo en que los contenidos siguen siendo el comodín. Si los estudios cinematográficos no consiguen suficientes contenidos para aprovechar las nuevas tecnologías, el gasto de capital que se ha de soportar nunca se verá recompensado. El mayor peligro está en la oferta de buenas películas, dice Eliashberg señalando que Warner Brothers anunciaba recientemente el recorte en su planificación de películas para centrarse en películas basadas en sus personajes de cómic, como Superman y Batman.
Mientras, no está muy claro si la tecnología 3D es simplemente una idea ingeniosa o el comienzo de una tendencia general. Whitehouse señala que en la tecnología cinematográfica muchas innovaciones son inicialmente explotadas como meras ideas ingeniosas. Algunas de estas ideas -como Smell-O-Vision y AromaRama, que consistía en dispersar aromas en el cine-, desaparecieron rápidamente. Pero otras vivieron lo suficiente para superar la fase de idea ingeniosa y convertirse en algo estándar e inherente a ir al cine. Este fue, por ejemplo, el caso de Sensurround señala Whitehouse-, que en 1974 utilizaba potentes altavoces de baja frecuencia para añadir efectos, como por ejemplo que el suelo temblase mientras se veía la película Earthquake (Terremoto). Sensurround llegó y desapareció, pero los bafles de graves ó subwoofers con una intensidad de baja frecuencia inferior-, se convirtieron en un componente estándar de los sistemas de sonido multicanal en los cines y en los sistemas de cine en casa.
Whitehouse subraya que 3D también necesita superar la fase idea ingeniosa. Necesitamos avanzar, que no consista simplemente en objetos que sobresalen de la pantalla, y utilizar la profundidad como un componente natural de lo que se refleja en la pantalla, dice. Detractores como Roger Ebert han criticado duramente la tecnología 3D porque creen que resta importancia al guión en favor de los efectos especiales.
Clemons añade que la tecnología 3D puede de hecho restar valor a la experiencia de ir al cine. Para que las películas 3D sean mejor que las alternativas, se necesita que la experiencia 3D no destruya el placer de compartir. Ir al cine suele ser una experiencia social, pero si te pones unos auriculares 3D se eliminará toda interacción con la gente que te rodea.
Futuro más allá de las películas
Tal vez la pregunta más relevante acerca del efecto de la tecnología 3D sobre los cines sea cuándo podrá disponerse de la misma en los sistemas de cine en casa. De hecho, el objetivo de la asociación Intel-DreamWorks es introducir la tecnología 3D en nuevos mercados. Los esfuerzos de Intel aún están en sus etapas iniciales; expertos de Wharton creen que es simplemente una cuestión de tiempo que la tecnología 3D pase de las salas a los sistemas de cine en casa.
Si la tecnología 3D no es el Santo Grial para los cines, ¿entonces qué es? Eliashberg cree que los propietarios de los cines deberían pensar en sí mismos más bien como establecimientos que ofrecen entretenimiento en los que la película es simplemente una parte más de toda la propuesta. Si salir por la noche incluye cenar e ir al cine, ¿por qué no ofrecer ambas cosas en el mismo local? Al igual que Las Vegas pasó de ser un destino para el juego a convertirse en un centro de entretenimiento, los cines también pueden adoptar un papel más general, sugiere Eliashberg. Los cines deben evolucionar, dejar de ser meras salas de cine y convertirse en salas de entretenimiento. Tiene que haber otras actividades además de simplemente ver la película.
Eliashberg también añadía que los cines también podrían mejorar a la hora de determinar cuáles son sus clientes objetivo. Por ejemplo, dada la actual estructura demográfica las películas 3D tal vez no sean una buena idea para todos los cines. ¿Irán los jubilados a ver la última película animada en tres dimensiones?. La promesa del cine digital tal vez resida en realizar la película adecuada para el público adecuado. El sector cinematográfico no está haciendo películas personalizadas para clientes diferentes, dice Eliashberg. Las salas de cine pueden tener toda la tecnología y aparatos del mundo, pero tendrán que actuar cada vez más como minoristas y asegurarse de que su oferta se adapta a la clientela. La tecnología 3D es simplemente una parte de la ecuación.
Fuente: Universia Knowledge@Wharton
