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Telefónica y Portugal Telecom retransmiten en su batalla por Vivo la importancia del mercado brasileño

La guerra por conquistar el mercado brasileño de telefonía móvil acaba de estallar. La puja entre la española Telefónica y Portugal Telecom (PT) por la operadora brasileña Vivo va más allá de una batalla empresarial: detrás se esconde el potencial de este mercado y la necesidad que tienen sendas compañías europeas de consolidar su posición en el país.

 

 

Todo comenzó el pasado 11 de mayo, cuando después de una década como socios al 50%, Telefónica decidió romper los lazos que le unen a PT al lanzar una opa (Oferta Pública de Adquisición) sobre el 100% de Brasilcel, sociedad dueña del 60% de Vivo, líder del mercado de telecomunicaciones móviles de Brasil.

 

 

Los 5.700 millones de euros (6.900 millones de dólares) que puso sobre la mesa la operadora española fueron tachados de insuficientes por la portuguesa, que apenas tres semanas después vio como Telefónica volvía al ataque, en esta ocasión, con un cheque de 6.500 millones de euros (7.870 millones de dólares), cifra muy próxima a los 7.730 millones que capitaliza todo PT.

 

 

De hecho, muchos expertos han tachado de elevada esta oferta, mientras que el consejo de administración de la empresa lusa ha vuelto a considerarla insuficiente y pide por su 50% de Brasilcel entre 7.500 y 8.200 millones de euros (9.080 y 9.930 millones de dólares), posición que deberá refrendar el próximo 30 de junio, cuando toda la junta de PT discuta la oferta de Telefónica.

 

 

Más allá de si la compañía española conseguirá sacar a delante su propuesta, la pregunta es: ¿por qué ambas operadoras están tan interesadas por mantener el control del Vivo? Mauro F. Guillén, director de Lauder Institute en The Wharton School, señala que “Brasil es una de las economías emergentes grandes y más dinámicas. Además, se prevé que crezca, a medida que desarrolla la clase media”. Una opinión que refrenda Esteban García-Canal, Catedrático de Organización de Empresas de la Universidad de Oviedo: “Basta recordar que Brasil es una de las cuatro economías con mayor potencial de crecimiento, los famosos países BRIC, Brasil, Rusia, India y China. Claramente, de entre ellas, es en Brasil donde Telefónica tiene más fácil emprender una estrategia de crecimiento en solitario”, apunta.

 

 

El interés de la empresa presidida por César Alierta por el mercado brasileño no es nuevo. Hace seis años ya intentó adquirir la operadora líder brasileña Embratel y el pasado ejercicio pujó por GVT, un proveedor de telefonía de línea fija y servicios de transmisión de datos. En sendas ocasiones erró en su intento y, ahora, parece que está dispuesta a llegar hasta el final con Vivo, por la que ya ofrece casi tres veces más de los 2.550 millones de euros (3.090 millones de dólares) que puso sobre la mesa en octubre de 2009 por GVT.

 

 

Germano Glufke Reis, profesor del departamento de Gestión y Recursos Humanos de la Gertulio Vargas Fundation, en Brasil, explica esta diferencia de precio por una cuestión de importancia. “Vivo es la mayor empresa de telefonía móvil en Brasil, con cerca de 54 millones de clientes. Así, la unión de Vivo y Telesp, la filial de telefonía fija de Telefónica en Brasil que se fusionaría con la operadora móvil, se convertiría en uno de los más grandes jugadores de telecom en el país”.

 

 

Oferta millonaria

 

 

Además de la importancia que tiene Vivo en sí misma, por su liderazgo en el mercado de telefonía móvil brasileña, la compañía incluye otro dulce premio para Telefónica: unas millonarias sinergias. La empresa española ha cifrado en unos 2.800 millones de euros (3.390 millones de dólares) los ahorros que conseguiría integrando Vivo y Telesp. Un argumento que utiliza para justificar su elevada oferta por Brasilcel.

 

 

No obstante, la comunidad financiera está dividida a la hora de calificar como cara o ajustada la oferta de 6.500 millones de euros (7.870 millones de dólares) realizada por la operadora española. En opinión de García-Canal, Telefónica ha jugado bien sus cartas. “Frente a las reticencias del consejo de administración, ha dirigido sus esfuerzos a los accionistas no portugueses de la compañía que son mayoría. Además, ha hecho ver con inteligencia que nadie está en condiciones de ofrecer un precio superior, pues solamente alguien que tenga una operadora de telefonia fija podría obtener sus sinergias”, apunta.

 

 

Por su parte, Guillén recuerda que “a Telefónica siempre se le ha acusado de pagar de más. Pero hay que recordar que las oportunidades en este sector regulado se presentan solamente de vez en cuando. Telefónica no pudo adquirir otros activos brasileños en el pasado y tiene que conseguir esta operación. Por tanto, creo que el precio está justificado. De lo contrario, el mercado estaría castigando a la acción”.

 

 

De hecho, desde que presentó su primera oferta por la operadora, hasta el pasado 11 de junio, los títulos de Telefónica apenas habían perdido un 3,6%, y eso que el mercado español ha vivido en las últimas semanas un duro castigo de los inversores por las dudas que han surgido en torno al desempeño de la economía. Si se toma como referencia el pasado 1 junio, fecha en que la española elevó su oferta por Brasilcel, sus títulos se han revalorizado un 2,3%. Portugal Telecom, por su parte, ha ganado en bolsa un 21% desde la primera propuesta y un escaso 2,3% desde el 1 de junio.

 

 

Este respaldo que parecen mostrar los inversores a Telefónica es explicado así por el profesor Esteban García-Canal: “la estrategia actual de crecimiento de las compañías de telecomunicaciones se basa en el denominado quadruple play, esto es, un paquete integrado de servicios que incluye la telefonía fija, celular, acceso a Internet y TV. Esto, además de ser atractivo para los consumidores, optimiza el uso de las inversiones en infraestructura de las compañías y reduce sus costes operativos. Las posibilidades de Telefónica para ofertar este paquete en Brasil pasan por hacerse con el control total de Vivo. Por eso, aunque el precio de la operación puede parecer excesivo, hay que tener en cuenta que esta vez las sinergias asociadas a la operación son más fáciles de estimar por parte de la compañía que en otras ocasiones. En este caso hay un conocimiento directo del mercado local y del impacto que una oferta integrada de servicios puede tener en el crecimiento de la empresa y en sus costes operativos”.

 

 

Estrategia internacional

 

 

Como señalan los expertos, el interés de Telefónica por Vivo debe analizarse desde dos puntos de vista. Uno, el potencial que tiene esta compañía para la operadora española, al permitirle integrar toda la oferta de telecom y consolidarse como líder del negocio móvil, el de mayor potencial en el país. El otro, más internacional, está relacionado con la estrategia global del grupo presidido por César Alierta, ya que si triunfa esta oferta, la operadora considera colmada, por el momento, su expansión geográfica.

 

 

Así lo dijo el propio Alierta en un reciente encuentro con periodistas en Nueva York. Entonces, el ejecutivo aseguró que dará por cerrado el capítulo de grandes inversiones cuando concluya la batalla por el mercado brasileño. Y este razonamiento se explica por el hecho de que Telefónica ya es el primer operador en Latinoamérica, unos de los principales jugadores en Europa, gracias a la compra de la británica O2 y a sus participaciones en Telecom Italia y PT, y un emergente en China, gracias al acuerdo con China Unicom, donde ya controla el 8,4% del capital y en breve llegará al 10%, según los acuerdos entre las dos operadoras. Pero, para poder dar por cerrado este ciclo expansivo, la compañía necesita sacar adelante una gran operación en Brasil y parece dispuesta a conseguirlo con Vivo.

 

 

¿Por qué tanto interés en Brasil cuando Telefónica lidera ya el mercado latinoamericano? El profesor Germano Glufke Reis explica que “si bien la telefonía móvil se ha expandido en el país, con un crecimiento del 30% en 2009, la telefonía fija ha mostrado fuertes signos de estancamiento. Algunos analistas han pronosticado que los operadores más grandes, perderán clientes, ya que la industria se ve amenazada por la expansión de la telefonía móvil y la introducción de nuevas tecnologías (VoIP) en el país, y han estimado una caída del 2%-3% anual de aparatos en servicio entre los principales jugadores. Por lo tanto, la adquisición de Vivo amplía el alcance de la acción de Telefónica en la industria de telefonía móvil, creando nuevas perspectivas”.

 

 

Frente al interés de la empresa española se encuentra el de PT, a quien la pérdida de Vivo le supondrá un duro revés, ya que la operadora brasileña es una auténtica mina de oro para sus resultados. Así lo indicaba recientemente Guillermo Escribano, gestor de fondos de la "boutique" de servicios financieros Metagestión, en un artículo de la revista Estrategias de Inversión, donde recordaba que Vivo “supone el 80% del negocio” de PT, razón que explica que tanto a PT como a Telefónica les “merece la pena fortalecer su posición en la compañía y en Brasil”.

 

 

Sin embargo, por una cuestión de tamaño, liderazgo y potencial comprador, parece que la española cuenta con mayores posibilidades de ganar la guerra y también con más condiciones para poner sobre la mesa una oferta compradora.

 

 

La propia PT reconoció el pasado viernes, 11 de junio, ante el supervisor del mercado luso, no poder asegurar a sus accionistas una oferta similar por su participación en Vivo si rechazan la realizada por Telefónica. Una demostración de debilidad que no impidió al consejo de administración de la empresa portuguesa volver a tachar de baja la oferta de 6.500 millones de euros presentada por la española.

 

 

“Desde el punto de vista financiero hay una banda de fluctuación entre el valor actual de los beneficios que obtendría PT por su participación en Vivo y el valor actual de las sinergias que obtendría Telefónica” señala García Canal, quien añade que “ninguno de los extremos tiene sentido, pues por el primer valor a PT no le interesa vender y por el segundo a Telefónica no le interesa comprar. Y como en este caso es difícil que nadie pueda obtener las mismas sinergias que Telefónica, y la situación financiara de PT no es muy saneada, el precio debería estar más cerca del primer valor que del segundo”.

 

 

La ventaja que parece tener Telefónica en esta batalla es todavía mayor cuando se mira el detalle de los beneficios que podrá obtener cuando se haga con el control de Vivo. “El mercado de banda ancha móvil se ha expandido en Brasil. La banda ancha fija es ya un negocio muy rentable para Telefónica en la actualidad. Con la plena propiedad de Vivo, habría una mayor autonomía para invertir en la banda ancha móvil. Por otra parte, Vivo cuenta con una de las mayores cuota de mercado en cuanto a la tecnología 3G en Brasil, si se compara con las otras empresas”, añade Germano Glufke Reis.

 

 

De ahí que resulte fácil pensar que la operadora española va a disparar hasta la última bala en esta guerra. Hasta el punto de que, si PT consigue bloquear su oferta por Brasilcel, Telefónica podría ir directamente a por la empresa lusa. Así lo señala Mauro Guillén, quien recuerda que la empresa española no está dispuesta a permitirse otro fracaso en el mercado carioca, tras los intentos fallidos sobre Embratel y GVT. “Precisamente por este motivo Telefónica quiere prevalecer y parece que está dispuesta, incluso, a adquirir PT”, asegura el profesor de Wharton.

 

 

Por precio no será. Su última oferta por Brasilcel apenas difiere en mil millones de euros (1.210 millones de dólares) sobre el valor en bolsa de la operadora portuguesa. Y son muchos quienes aseguran que, si esta oferta no sale adelante, César Alierta ha dicho que comprará directamente a la lusa. La amenaza está sobre la mesa.

Fuente: Universia Knowledge@Wharton

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