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El actual vigor de América Latina, reto para asegurar un futuro próspero
América Latina crece vigorosamente por encima de su promedio histórico, en un contexto de fortaleza de la economía mundial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el incremento real del Producto Interior Bruto (PIB) alcanzará en 2006 un promedio del 4,75%, aproximadamente, "por lo cual este sería el período trienal de expansión más importante desde la década de 1970", señala en su informe anual Perspectivas económicas de las Américas.
La región creció de promedio entre 1995 y 2003 un 2,2% con una inflación del 13,2%; en 2004 el avance fue del 5,7% con un IPC del 6,5%; y en 2005 la economía se expandió un 4,4% con unos precios que se incrementaron un 6,3%.
Para Juan Carlos Martínez, profesor del Instituto de Empresa, en Madrid, la economía latinoamericana se encuentra en una situación "excepcional". "El crecimiento es más ajustado que en otras etapas anteriores, lo mismo que ocurre con el resto de variables macroeconómicas: la inflación está controlada, los sueldos de los ciudadanos mejoran, algunos países presentan superávit comercial, la estructura de la deuda pública es más sólida, no existen tensiones cambiarias y las instituciones financieras son más fuertes", explica.
Igual de optimista se muestra David Tuesta, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Perú y coordinador de la Red Econolatin. "En términos macroeconómicos la situación es muy positiva. Primero se puede observar una clara convergencia hacia inflaciones bajas, consecuencia de un manejo más independiente de los bancos centrales y una política fiscal más responsable. Evidentemente las fuentes de crecimiento parecen más sanas apoyadas por las reformas que se tomaron durante la primera parte de los noventa", asegura.
Factores determinantes
La fuerte demanda mundial de productos básicos ha servido de sustento para la expansión regional, ya que sus precios han seguido estrechamente la trayectoria del nivel de actividad económica en los últimos años. Entre fines del 2002 y el tercer trimestre del 2006, los precios de los productos básicos primarios combustibles y no combustibles aumentaron 150% y 80%, respectivamente. Sin embargo, el impacto de esos aumentos ha sido dispar en la región: si bien los términos de intercambio mejoraron un 23% en promedio en América del Sur y alrededor del 9% en México entre el 2002 y el 2005, se deterioraron en un 4% en América Central y 9% en el Caribe.
A pesar del sostenido incremento de los precios de los productos básicos durante los últimos años, en general la inflación se mantiene moderada, y se proyecta que seguirá disminuyendo. La inflación media anual de América Latina y el Caribe se ubicaría en alrededor del 5,25% en el 2006, aproximadamente un 1% menos que en el 2004. "Esto pone de manifiesto la credibilidad que concitan las políticas monetarias vigentes en la mayor parte de la región han contribuido a mantener las presiones y expectativas inflacionarias bajo control", elogia el FMI en su informe.
El organismo también alaba el "fortalecimiento" de los indicadores de solidez financiera de la región. "La mejora de la calidad de los activos se ha reflejado en una caída de los préstamos en mora", señala el FMI, que calcula que sólo el 4,4% de los créditos queda impagados actualmente, frente al 10,6% de 2002. "Los mayores volúmenes de crédito y la estabilidad de los márgenes han contribuido a elevar la rentabilidad de los bancos en el periodo 2005-2006", aseguran los expertos del FMI.
La recuperación que ha experimentado la región en los últimos años ha ayudado a elevar el nivel de empleo y a mejorar los indicadores sociales. En muchos países, entre ellos, Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela, el crecimiento del empleo se aceleró en el 2005 y en el primer semestre del 2006, y el desempleo formal ha disminuido significativamente hasta promediar 10%. Paralelamente, la pobreza también ha disminuido, según estimaciones preliminares de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Cautela
"No obstante, hay importantes divergencias, que harían un tanto ligero valorar las economías dentro de una unidad", puntualiza Hugo Macías, profesor de la Universidad Colombiana de Medellín y miembro de la Red Ecolatin. "El alto crecimiento que se ha presentado en los últimos años está concentrado en unos países que enfrentaron crisis muy graves a principios de esta década, como Argentina y Uruguay, que encontraron serios problemas durante 1999, 2000, 2001 y 2002, así como Venezuela que enfrentó otra crisis económica de similares características en 2002 y 2003, de manera que el alto crecimiento está reflejando que se recuperaron los niveles anteriores de producción y no que se han encontrado unos importantes dinamizadores de la economía que permita dar un parte de victoria por lo menos en términos de una onda expansiva perdurable", explica.
El FMI, en su informe anual Perspectivas económicas de las Américas, subraya que a diferencia de auges anteriores, el actual avance no contiene las semillas de su propia destrucción. "Esta expansión se compara favorablemente con episodios anteriores de reactivación económica en América Latina", destaca. Tradicionalmente, el crecimiento de Latinoamérica ha sufrido auges y quiebras cíclicas. Así, el crecimiento financiado mediante deuda en los años setenta dio lugar la crisis de la deuda de los años ochenta; la recuperación posterior de principios de los años noventa acabó en la crisis del Tequila de 1994, y la recuperación subsiguiente se vio frenada en 1998 por la crisis de los mercados emergentes.
Para 2007, la organización encabezada por el español Rodrigo Rato prevé un crecimiento de la región del 4,3%, que estaría por debajo del 4,75% proyectado para este año. La previsión para el próximo ejercicio supone una revisión al alza de una décima con respecto a la anunciada durante la reunión anual del FMI, hace dos meses. La de 2006 se mantiene sin cambios. El avance estimado para 2006 y 2007 dobla la media de la región de los años noventa, situada en alrededor del 2%.
Previsiones
Por países, el FMI ha revisado a la baja su previsión de crecimiento de México para 2007, del 3,5% al 3,3%, debido al menor avance de Estados Unidos. Sin embargo, mantiene sin cambios en el 4% su previsión para Brasil. Argentina crecerá un 6%; Chile, un 5,5%; Colombia, un 4,5%, y Venezuela, un 3,7%.
El crecimiento de la economía regional para el próximo año está expuesto a varios de los mismos riesgos que amenazan a la economía mundial, y las proyecciones de los principales organismo internacionales apuntan a que se agravarán. América Latina podría sufrir, sobre todo México y Centroamérica, si la economía de EEUU se frena todavía más -teniendo en cuenta la dependencia de sus exportaciones a su vecino del norte- o si cae el precio de las materias primas, como el petróleo, el café o la soja.
El FMI también señala como un posible problema a tener en cuenta el deterioro de las condiciones de los mercados financieros mundiales. La marcada disminución de los márgenes de interés de los bonos emitidos por la región, que en los últimos años tocaron mínimos históricos, en parte se produjo gracias a la liquidez de los mercados financieros desarrollados. Un descenso abrupto de la liquidez mundial o un cambio brusco de la aversión al riesgo podrían crear un ambiente financiero mucho menos favorable. Sin embargo, el organismo puntualiza que la región no es tan vulnerable a ese riesgo como en los últimos años gracias a la mejora de los saldos fiscales, los superávits en cuenta corriente de muchos países y a una estructura de la deuda mas adecuada.
Reformas
A pesar del tono optimista con el que el organismo habla de la región, ha advertido de que, sin más reformas, el crecimiento se frenará en el futuro y ha avisado de que Latinoamérica se está quedando rezagada con respecto a otras regiones emergentes, como Asia. Además, se muestra preocupado por el impacto a medio plazo del nacionalismo energético de Bolivia, Venezuela y Ecuador.
El gran reto de las economías de Latinoamérica para los próximos ejercicios es el de llevar a cabo reformas que, no sólo prolonguen en el tiempo la boyante situación actual, sino que reduzcan los obstáculos al crecimiento para el futuro. El FMI considera que la actual expansión económica ofrece una oportunidad histórica para afianzar la reciente reducción de la volatilidad macroeconómica de la región y moverse decididamente hacia adelante introduciendo reformas estructurales adicionales.
Para Martínez, tres son las reformas fundamentales que tienen que acometer los países latinoamericanos. "En primer lugar, deben modificar su política fiscal y tributaria ya que su recaudación mediante los impuestos es muy poca, lo que provoca unos presupuestos bajos, que unidos al problema de su rigidez, no permiten aplicar una política de gasto apropiada". En América Latina, la asignación del ingreso a fines específicos y la obligatoriedad de ciertos gastos absorben conjuntamente una proporción sustancial de los presupuestos públicos, que va desde dos tercios del ingreso primario en Chile a más del 80% en Brasil. Los ingresos tributarios únicamente del gobierno general (es decir, excluidas las empresas públicas y el banco central) promedian aproximadamente un 23% del PIB, en comparación con 26% en otras economías emergentes. En algunos países, la imposibilidad de recaudar suficiente ingreso tributario inhabilita a la política fiscal como instrumento para subsanar los desequilibrios macroeconómicos. Asimismo, limita el gasto en infraestructura pública y desarrollo de capital humano a niveles insuficientes para un crecimiento sostenible y equitativo.
"También son necesarias reformas en el Estado para lograr sistemas políticos más estables y con menos corrupción", apunta Martínez. El FMI considera que en muchos países latinoamericanos, el crecimiento está frenado por la debilidad del Estado: servicios públicos deficientes, fragilidad judicial, alta criminalidad, corrupción, evasión tributaria e informalidad. "Muchas de estas deficiencias han sobrevivido a los intentos de reformar determinadas instituciones. Para que la reforma institucional sea más fructífera y duradera, probablemente sea necesario avanzar en varias direcciones, incluyendo: el aumento del nivel del capital humano en la región (dentro del gobierno y en la sociedad en general), la modificación de las reglas e incentivos claves en el proceso político que contribuyan a mejorar la calidad de la elaboración de políticas, y la construcción de un electorado que apoye la reforma institucional", explica el organismo.
Desigualdades sociales
"En tercer lugar, es necesario que las economías suramericanas realicen reformas encaminadas a lograr unas instituciones financieras, tanto públicas como privadas, estables y solventes", apunta Martínez para concluir que todas estas reformas "deben tener como objetivo principal acabar con el cáncer de la región: las desigualdades sociales".
De la misma opinión es el profesor de la Universidad de Medellín quien considera que "el problema más grave de América Latina continúa siendo la mala distribución de la riqueza. Macías considera que las principales reformas pendientes "tienen que ver con la seguridad social, los sistemas de pensiones y sobre todo con mecanismos de inclusión social que urgen" en América Latina.
"El panorama no es positivo en cuanto a pobreza e indigencia se refiere, toda vez que si bien está disminuyendo, se ubican en niveles extremadamente altos, indica el también miembro de la Red Ecolatín. Y añade: "La CEPAL estima que para 2006 el número de pobres en América Latina y el Caribe se ubicará en 205 millones de personas (38.5% de la población) y el número de personas en pobreza extrema será de 79 millones (14.7% de la población total). Aunque esos valores sean inferiores a los 209 millones y 81 millones registrados en 2005, las cifras no son para hacer fiestas. Además las mejoras más significativas en los indicadores de pobreza, se dieron en Argentina y Venezuela, donde se habían presentado los deterioros más importantes en épocas recientes".
David Tuesta observa mucho activismo por parte de los políticos a la ora de intervenir en los mercados. El profesor de la Pontificia Universidad Católica de Perú cita los ejemplos de Argentina, Bolivia y Venezuela como los "más emblemático". "Las economías son más propensas a las intervenciones cuando no existe un marco institucional adecuado, y creo que las principales reformas deberán ir por ese lado", afirma.
En cuanto al retraso que está sufriendo la región respecto a otras zonas emergentes, principalmente Asía, queda patente con los datos de aportación al PIB mundial. En el año 80, la contribución de Latinoamérica a la riqueza internacional era del 6,2%, mientras que la de sólo China era del 2,6%. En 2003, el porcentaje de los países suramericanos cayó hasta el 4,3%, mientras que la del gigante asiático se incrementó hasta el 3,9%.
Macías considera que América Latina no se está rezagando frente a otras zonas emergentes y recuerda que "lo más importante es sostener y mejorar los niveles de crecimiento de la economía y avanzar en la mejora de la distribución del ingreso, solo de esta manera se puede avanzar en los niveles de desarrollo" David Tuesta, sin embargo, se muestra más negativo al asegurar que en tanto no se avancen en las reformas mencionadas, podemos crecer, pero siempre a la zaga".
Fuente: Universia Knowledge Wharton
