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Brasil entra en el club de las economías solventes con la obtención del grado de inversión
El grupo de elite de inversiones mundial cuenta con un miembro más desde abril. En esa fecha Brasil subió un escalón en la clasificación de la agencia calificadora de riesgo Standard & Poors (S&P) y se convirtió en el decimocuarto país soberano en ocupar un lugar entre las naciones cuyas deudas en moneda extranjera obtuvieron el llamado grado de inversión. Con ello, la economía brasileña gana madurez y respeto internacional al obtener el reconocimiento oficial de país solvente con capacidad de pagar sus deudas. El país sale del grupo de países que poseen el grado especulativo, dejando la categoría donde se encuentran naciones como Perú y Colombia, para entrar, con nota BBB-, en el grupo de los que cuentan con el grado de inversión, como India y Rumania. Sin embargo, a Brasil todavía le queda mucho por andar para lograr situarse en el cima de la clasificación, con nota AAA, y codearse con países como Alemania, Francia, Australia o EEUU.
La promoción de Brasil por parte de las agencias calificadoras el 29 de mayo Fitch también concedió el grado de inversión al país- se basa en datos político-económicos en los que el país ha tratado de evolucionar, como el índice de reservas internacionales, la solidez de la economía y estabilidad política, además de factores sociales tales como la libertad de prensa y distribución de la renta. Sin embargo, como los criterios adoptados no son exactamente los mismos, Moodys, otra importante agencia calificadora, todavía no recomienda Brasil para invertir, aunque lo haya colocado, en su último informe, en el nivel más alto de entre aquellos con grado especulativo. Es decir, a un paso de su reconocimiento como buen pagador.
Según el comunicado oficial de Moodys, esa clasificación considera importantes reducciones en las vulnerabilidades externas del país y reducciones de riesgos sobre el crédito en el país en el frente fiscal. Para mejorar su nota, Brasil deberá, afirma el vicepresidente de la agencia, Mauro Leos, fortalecer los índices relacionados con las finanzas y el déficit del Gobierno. Al comparar las metas del Gobierno para el superávit primario (diferencia entre los ingresos y los gastos del Estado antes del pago de los intereses de deuda) con los indicadores de déficit público, la agencia considera que las caídas fueron sólo moderadas en los últimos años. Moodys mira con reservas el alto déficit público y los impedimentos estructurales para el ajuste del presupuesto, como los gastos de la sanidad.
Incluso el informe de S&P, que elogia el historial de las políticas de administración pragmática de la deuda, observa que la deuda líquida del Gobierno general es más alta que la de muchos países en la categoría BBB. También los economistas brasileños señalan los puntos que tendrán que observarse en la evolución de la economía brasileña. Armínio Fraga, ex-presidente del Banco Central de Brasil, recomienda prestar atención a la expansión continua de los gastos públicos en la última década, además señala carencias profundas en áreas como educación e infraestructura. El profesor de la escuela de negocios Ibmec São Paulo, Nuno de Almeida, también celebra la conquista, que considera un paso importante para la economía. El Estado brasileño continúa teniendo un gasto muy alto en proporción al PIB (Producto Interior Bruto) y todavía creciente en términos reales, explica al defender la reforma fiscal. Datos divulgados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) muestran que, en el primer trimestre de 2008, los gastos del Gobierno crecieron un 19,25% en relación al mismo periodo de 2007.
Los expertos señalan que el camino hacia la obtención del reconocimiento fue largo y no por factores aislados. En contrapartida, los efectos tampoco deben ser puntuales. Es lo que afirma Armínio Fraga, para quien la concesión del grado de inversión no traerá cambios sustanciales a corto plazo porque éstos ya se han producido a lo largo de años de disciplina y buen sentido macroeconómico. Por ello, los expertos evalúan con cautela la subida de la Bolsa de Valores, ocurrida cuando se revisó la calificación de Brasil y que alcanzó un aumento récord del 6,3%. Los días siguientes, sin embargo, la negociación de acciones volvió a la normalidad.
Para el consultor económico Wagner Dantas, de Wdantas Consultoría Económica, en São Paulo, los actuales acontecimientos ponen de manifiesto que mucha de la euforia que siguió a la obtención del grado de inversión ya estaba descontada por el mercado, afirma. Para él, el mercado brasileño estaba siendo demasiado caro, y señala que se producirán nuevas subidas después de los recientes logros. Para el segundo semestre tendremos mucha turbulencia en el mercado, pero a largo plazo continúo siendo optimista con las acciones brasileñas, explica, teniendo en cuenta las elecciones municipales brasileñas, que deben comenzar a definir el juego electoral para la disputa presidencial en 2010, y las malas noticias que han llegado del exterior desde la crisis del sector inmobiliario de EEUU.
Nuno de Almeida opina más o menos lo mismo. Por su parte, apuesta por una mayor demanda de activos brasileños debido a la posibilidad de aportes procedentes de inversores institucionales. Habrá un desarrollo aún mayor de nuestro sector financiero en diversas áreas, prevé. Según el profesor, los motivos para el optimismo son simples: a medida que disminuye el recelo de incumplimiento, se reduce el coste de captación. O sea, es más barato obtener dinero para realizar inversiones de plazo más extenso. Además de eso, Brasil pasa a ser el blanco de grandes fondos de inversión, cuyos estatutos prohíben la inversión en países considerados de riesgo.
Estímulo mayor para el sector productivo
Para el sector productivo, la expectativa es que la obtención del grado de inversión aumente la credibilidad de las empresas. Como consecuencia, el coste de la emisión de bonos en el exterior tiende a disminuir. Para Wagner Dantas, un nuevo horizonte se abre para las empresas brasileñas, que comienzan a descubrir nuevos mercados, beneficiadas por la visibilidad producida por el grado de inversión. Con el dinero más barato, surgen nuevos proyectos. Vamos a observar nuevas fusiones y adquisiciones entre empresas brasileñas y extranjeras, apuesta.
A corto plazo, la petrolera brasileña Petrobras dijo, a través de su departamento de relaciones con los inversores, que se producirá un aumento de nuevas inversiones en títulos del Gobierno brasileño. Indirectamente, aumentará el espacio para que las empresas también sean mejor evaluadas por las agencias de calificación. La empresa ya cuenta con el grado de inversión desde 2006, pero apuesta a que el reconocimiento obtenido por la economía nacional se traducirá en mayor estabilidad y previsibilidad para inversiones, en un instrumento facilitador de financiación del propio Gobierno.
Nuno de Almeida señala que [El grado de inversión] traerá financiación más barata para las empresas brasileñas y una mayor tasa de inversión para la economía. Los efectos se sentirán en los indicadores de crecimiento, afirma, ya que podremos crecer a una tasa superior a la de los últimos años sin generar presión inflacionaria. Hay corrientes que apuestan, inclusive, en un movimiento contrario, en que el incremento en el flujo de inversiones provoque la revalorización de la moneda, ayudando al control de la inflación, que en los doce meses anteriores a mayo de este año alcanzó un 5,58%, superior a la meta estimada por el Banco Central brasileño. Los ecos inflacionarios que han atormentado al Gobierno brasileño en el primer semestre del año, haciendo que la meta de inflación de este año fuera revisada al alza, elevándola hasta un 6%, no son suficientes para amenazar los beneficios que el grado de inversión proporcionará al crecimiento de la producción nacional.
Lo que hemos conseguido es histórico y todavía vamos a cosechar los frutos principalmente en el sector real, el productivo, destaca Wagner Dantas. En su opinión, eso ocurre porque los efectos del grado de inversión son más estructurales. Para Paulo Gala, profesor de la Fundación Getúlio Vargas, la economía continúa sufriendo las inestabilidades de corto plazo, sólo que de manera menos intensa.
Uno de los sectores en ebullición en Brasil, el de la construcción, también se muestra optimista. Gafisa S.A., una de las mayores promotoras residenciales del país, considera que la elevación del rating soberano traerá aportes financieros procedentes de grupos extranjeros. La economía se verá impactada positivamente con el aumento de liquidez en los mercados de deuda y de capitales, ya que más inversores podrán participar del fuerte potencial de crecimiento de Brasil, analiza el consejero delegado de la empresa, Wilson Amaral.
El mismo flujo de capitales que aviva al sector productivo al mejorar las condiciones de crédito y financiación, también se puede observar desde otro punto de vista importante: el de las exportaciones. En la medida en que atrae (la calificación) más flujo de capital, acaba apreciando la tasa de cambio, lo que perjudica el sector exportador y la industria nacional, alerta Paulo Gala sobre el fortalecimiento del real, la moneda brasileña.
El peligro de la ausencia de reformas
A pesar de la evolución en el escenario internacional de crédito, Brasil aún se encuentra en el nivel más bajo del grado de inversión, lo que significa que, para las agencias, aún está sujeto a condiciones económicas adversas, como una recesión de EEUU más acentuada. Las evaluaciones son rehechas periódicamente y ha habido casos de países elevados al grado de inversión y, posteriormente, rebajados, como ocurrió con Uruguay en 2002. Los motivos para un eventual retorno al grado especulativo pueden ser la disminución de la calidad del crédito o la vulnerabilidad, por ejemplo. También son considerados factores que extrapolan el aspecto financiero, pues el desarrollo económico no depende sólo de él, sino también de las condiciones sociales de un país.
Por eso, aunque las bases macroeconómicas brasileñas estén situadas en un nivel elevado, a corto plazo no se debería producir una nueva promoción en la calificación. Dantas explica que existen obstáculos enormes que deben ser resueltos, como la alta relación deuda/PIB, la burocracia, la carga tributaria, entre otros factores. El profesor de la FGV, Paulo Gala, cree que una evolución continua depende de la mejora en las cuentas públicas y en el mantenimiento del sector externo. Para él, si nuestra situación externa continua empeorando, podemos tener problemas en el futuro.
Por el momento, sin embargo, si el país no descuida las bases actuales superávit primario, régimen de metas para inflación y el control de las cuentas externas, los economistas creen que ha llegado la hora de ponerse a celebrarlo. El Banco Central ha actuado con mucha disciplina en la conducción de la política monetaria y eso es lo más importante en este momento, afirma Dantas. Él explica que el nivel de reservas da mucha seguridad frente a las crisis que, en el pasado, eran las mayores preocupaciones.
Los expertos no consideran posible una pérdida del estatus de grado de inversión ni siquiera cuando son cuestionados sobre las recientes amenazas de inflación y la caída en la reducción de la tasa de interés. Nuno de Almeida afirma que el combate firme y rápido de la inflación será muy bien visto por las agencias de calificación. En relación a la política monetaria, Brasil ha estado haciendo los deberes de casa, explica Almeida. Además, añade Gala, la inflación es hoy en día un fenómeno mundial que afecta a todos los países. Los argumentos también se basan en la comparación con otros países del grupo de grado de inversión que están combatiendo la presión inflacionaria con la elevación de los intereses. La única eventual amenaza a la conquista podría ser la ausencia de reformas. La política fiscal se ha quedado por debajo de las expectativas, lamenta Almeida.
El momento es propicio para la economía brasileña porque las eventuales nuevas elevaciones de la calificación pueden no ser tan impactantes. El paso de no grado de inversión a grado de inversión es el que trae más beneficios para cualquier país, explica Nuno de Almeida. La opinión es corroborada por Paulo Gala, para quien la primera transformación tiende a tener efectos más fuertes por tratarse de un cambio de nivel, mientras que subir peldaños en la clasificación proporcionan mejoras marginales.
Fuente: Universia knowledge Wharton
