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La OPV de Banco Agrícola de China revela cómo funciona el sector bancario de China

Después de varios años de dudas, el Banco Agrícola de China (ABC) finalmente se estrenó en los mercados bursátiles —primero en Shangai, el 15 de julio, y en Hong Kong, al día siguiente—, y con mucho bombo y platillo. Después de recaudar US$ 19.300 millones con la opción anticipada de emitir US$ 2.700 millones más durante las siguientes semanas, ABC batió el récord mundial de OPV desbancando a los US$ 21.900 millones de la OPV del Banco Industrial y Comercial de China (ICBC), en 2006. En su condición de último gran banco estatal chino que emite una oferta pública, las acciones del ABC —de débil rendimiento en los últimos tiempos— atrajeron la atención de grandes inversores globales, como Qatar Investments Authority, Temasek Holdings, de Singapur, Standard Chartered Bank, de Reino Unido, y el grupo holandés Rabobank, entre otros.

 

No fue, sin embargo, un proceso fácil para el banco ABC. Si se compara con los otros diez bancos que el gobierno ha puesto en el mercado desde 2003, el proceso de preparación del debut de ABC (o AgBank, como se le conoce cada vez más) fue mucho más complicado. En los últimos años y en más de una ocasión, el gigante del sector bancario chino, tercer mayor de China con 320 millones de clientes en el segmento del comercio minorista, 440.000 trabajadores y 23.000 sucursales — ha necesitado continuas inyecciones de liquidez por parte del gobierno y de ayuda para limpiar la enorme cantidad de préstamos incobrables de sus libros y salvarlo de la quiebra.

 

Se espera que la apertura de capital de ABC le proporcione lo mismo que a otros bancos del país: una nueva era de gestión más disciplinada y de transparencia en que el banco se preocupe sobre todo de la rentabilidad de los activos y sus  beneficios, en vez de servir a las políticas estatales de gastos. En otras palabras, dice Gary Liu, director interino del Centro de Investigaciones en Finanzas Internacionales, CEIBS, de Shangai, una OPV "es la mejor manera de que ABC sufra una transformación "de patito feo a cisne blanco".

 

¿Darse prisa y esperar?

 

Hasta abril de este año, se creía que ABC, que tenía US$ 8.500 billones en activos a finales de 2009, haría su estreno en los mercados bursátiles a finales de año, o incluso en 2011. Sin embargo, de acuerdo con un artículo de Reuters del 16 de julio, las autoridades chinas adelantaron el road show de la OPV y otros preparativos en el corto espacio de tres meses. ¿Por qué tanta prisa? "Si ellos no hacían inmediatamente la OPV, el proceso se demoraría cada vez más y su rendimiento estaría por debajo del de otros bancos en lo que respecta al gobierno corporativo y al control de riesgo", observa Huining (Henry) Cao, profesor de Finanzas de la Escuela Superior de Negocios Cheung Kong, de Pekín.

 

Pero de acuerdo con los expertos, hay mucho más detrás de la decisión del Gobierno de vender un 15% de la participación en ABC. Después de alcanzar un montante sin precedentes de préstamos concedidos en 2009 —RMB 9.600 billones (US$ 1.400 billones)— por todos los bancos de China como parte del paquete de estímulo a la economía del país, que sumó RMB 4.000 billones, los mayores rivales de ABC decidieron salir al mercado este año en busca de apoyo para su débil balance patrimonial, inclusive el Banco de China —el mayor acreedor del país—, que anunció recientemente derechos de emisión por valor de US$ 8.800 millones.

 

"La información oficial es que el Gobierno está animando a esos bancos a obtener capital como medida de precaución", observa Patrick Chovanec, profesor de la Escuela de Economía y Gestión de la Universidad de Tsinghua, en Pekín. "Pero mucha gente está preocupada, y con razón, por el hecho de que esos bancos tienen problemas que todavía no han salido a relucir en sus balances financieros".

 

Hasta hace poco, dice él, "esos problemas no incomodaban a los responsables políticos. Ellos creían que la reforma del sector —iniciada, aproximadamente, cuando China ingresó en la Organización Mundial del Comercio, en 2001— iba de acuerdo con el plan establecido. Pero como la orgía de préstamos bancarios impuesta por el gobierno ha estado sometida a un fuerte escrutinio tanto dentro como fuera del país, muchos especialistas cuestionan la fuerza de la reforma del sector bancario chino".

 

"Todos están fascinados con la gran OPV de ABC, en vez de situarla en el contexto más amplio de la reforma bancaria del país, que está avanzando en la dirección correcta, pero muy lentamente", dice Wendy Dobson, profesora de Economía y directora del Instituto de Negocios Internacionales de la Escuela de Administración de la Universidad de Toronto.

 

"¿En ese contexto más amplio, es la competencia mayor? Un poco mayor. ¿Las decisiones tomadas por los bancos se basan en datos de mercado? Un poco más [...] Pero el ambiente regulatorio en vigor todavía sigue siendo del tipo en que el Gobierno fija las tasas de interés y todos los bancos tienen acceso a la renta marginal, de manera que el incentivo de gestión de riesgos es pequeño".

 

Los viejos hábitos tardan en desaparecer

 

De acuerdo con Liu, de CEIBS, ese pequeño incentivo se vuelve aún más pequeño si los bancos parten de la presuposición, como en el pasado, de que el gobierno, y no ellos, tendrá que pagar la cuenta por todo y cualquier préstamo precipitado de alto riesgo, o de bajo retorno. A fin de cuentas, instituciones financieras como ABC traen consigo el legado de las reformas corporativas de los años 80, cuando fueron estructuradas para ser "bancos estratégicos", cuyo objetivo principal consistía en financiar las iniciativas del Estado, fueran factibles comercialmente o no.

 

Esa herencia creó numerosos problemas para el sector. "A principios del siglo actual, los bancos chinos estaban prácticamente hundidos. El índice de incumplimiento de los préstamos era del 30%, algunos sitúan ese porcentaje en el 40% del total", recuerda Liu. "El gobierno hizo mucho esfuerzo para intentar salvar su sistema bancario. Él buscó capitalizar los bancos a través de grandes volúmenes de moneda extranjera y de la emisión de títulos. Después, fueron creadas empresas de gestión de activos, o asset management companies (AMCs), con el propósito de asumir los préstamos incobrables, de forma que el país pudiera tener bancos saludables. El paso final consistió en sacar a bolsa los grandes bancos y atraer inversores extranjeros, como HSBC, Morgan Stanley y Bank of America".

 

Como consecuencia de esto, el sector bancario chino —y los servicios financieros en general— "progresaron mucho en los últimos diez años", dice Wolfram Hedrich, socio de la consultora Oliver Wyman de Shangai. Prueba de eso es la creación de la Comisión Regulatoria de Bancos de China (CBRC), en 2003, que introdujo el segmento de futuros en Shangai, además de "invertir fuertemente en personal, procesos y sistemas" en los bancos.

 

Actualmente, China cuenta con los dos mayores bancos del mundo en capitalización de mercado: ICBC y el China Construction Bank. Las perspectivas del sector bancario chino son mucho más prometedoras que en otros países, inclusive EEUU y Europa. De acuerdo con un estudio preparado para el informe anual más reciente de Oliver Wyman, "Situación de la Industria de Servicios Financieros", los bancos chinos deberían crecer en torno a un 10% al año entre 2009 y 2014, un porcentaje mayor que cualquier otro entre los países del G20.

 

"Sin embargo, tenemos que darnos cuenta de que éste es sólo el final de la primera ronda de la reforma del sector bancario chino", dice Liu. "Habrá una segunda ronda. ¿Por qué? Los bancos chinos aparentemente están bien, pero a causa del plan de estímulo, el volumen de nuevos préstamos ha crecido mucho, cerca de RMB 10.000 billones, el equivalente a casi un 30% del PIB chino. Es un índice sorprendente".

 

De vuelta a la línea de salida

 

Buena parte del dinero del plan de estímulo acabó yendo a parar a los bancos, de manera que hubiera un volumen enorme de fondos para la financiación de proyectos de nuevas infraestructuras y otras iniciativas. "El objetivo del préstamo era engrasar la economía y mantener el nivel de empleo elevado, más que obtener beneficios", dice Chovanec. "Desafortunadamente, el año pasado se decidió que los bancos fueran el canal por excelencia para la concesión de los préstamos del plan de estímulo, ya que se trataba de la alternativa más a mano. En ese proceso, retomaron su antiguo papel, y en vez de conceder préstamos con carácter comercial, lo hicieron en base a objetivos políticos".

 

Tal actitud tuvo pésimas consecuencias en muchos balances patrimoniales. "El gran volumen de préstamos concedidos en muy poco tiempo puso en duda su calidad", evalúa Chovanec. "El año pasado por estas fechas, CBRC no parecía muy preocupado por el asunto, ya que hizo la siguiente declaración: "Todo eso es para proyectos de infraestructura y para otros fines patrocinados por el gobierno'. Esos préstamos son exactamente los mismos que ahora están siendo más cuestionados".

 

Además del paquete de estímulo, los gobiernos locales y las empresas estatales (SOEs) continúan recurriendo a los bancos de su confianza para que les ayuden a gastar más allá de sus posibilidades, lo que Pekín ha estado esforzándose por controlar. Donde esto se hace más evidente es en el boyante sector de bienes inmuebles. Un estudio hecho a petición de la Oficina Nacional de Investigación Económica de EEUU, y que contó con la participación de Joseph Gyourko, profesor de bienes inmuebles de Wharton, advierte sobre el hecho de que los datos de subasta de tierras obtenidos en Pekín muestran que "los valores reales de los terrenos de calidad constante aumentaron en cerca de un 800% desde el primer trimestre de 2003, habiendo tenido lugar un 50% de ese aumento en los últimos dos años". A ese aumento han contribuido las SOEs (empresas estatales), las cuales, según los autores del estudio, "pagaron un 27% más que los demás competidores por un terreno de misma extensión". Es muy probable que los bancos del país —directa o indirectamente— estén proporcionando los préstamos para esas adquisiciones, que tal vez jamás se pagarán. Pero no se sabe a ciencia cierta cuál es el volumen de préstamos que las SOEs y los gobiernos locales han estado contratando.

 

La agencia de calificación de riesgo Fitch considera el asunto preocupante. En un informe publicado a mediados de julio, los analistas de la agencia dijeron que habían descubierto una forma de titularización usada por los bancos chinos que no aparece en su balance patrimonial. Se trata de un sistema osado de préstamos para el sector de inmuebles y otros segmentos. Además, un artículo sobre el informe publicado por The New York Times llamaba la atención sobre la declaración de Fitch de que los órganos reguladores chinos habían manipulado para reducir un 28%, es decir, cerca de US$ 190.000 millones, el aumento del volumen de préstamos concedidos en la primera mitad del año, y que muchos bancos sacaban de forma secreta los préstamos de su contabilidad, creando con eso "una cultura que subestima los datos de crecimiento y de exposición al crédito".

 

Gobierno contradictorio

 

¿Llevará la barra libre de préstamos en el sector bancario del país de vuelta a la situación en que se encontraba en los años 90? Sí y no, dice Marshall Meyer, profesor de Gestión de Wharton. El paso de ser un banco estratégico —que concedía préstamos para que los proyectos prioritarios de los ministerios locales prosiguieran sin base comercial— a convertirse en una institución de orientación comercial aún no ha terminado. Hoy día, en el sector bancario del país, dice Meyer, "el gobierno corporativo tiende a ser relativamente contradictorio", y el personal del sector lo sabe. Él cita un gerente de banco que conoció durante una visita reciente a China, y que se quejaba de que tenía que escoger entre "ser un profesional responsable o conservar el empleo".

 

Meyer, lo mismo que otros observadores de China, dice que la entrada de nuevos personajes en escena, las AMCs (compañías de asset management), introduce una capa más de complejidad y de niebla en el sistema. Para Andrew Peaple, columnista del Wall Street Journal en Pekín, las AMCs —creadas en los años 90 para la adquisición de las pérdidas de los bancos— "compraron cerca de US$            200. 000 millones de deudas incobrables en 1999 en valor nominal, y emitieron títulos a diez años para los bancos como forma de pago. En su balance patrimonial, los bancos sustituyeron US$ 200.000 millones en préstamos por US$ 200.000 millones en títulos. Las AMCs, cuyos únicos activos eran las deudas incobrables, pagarían esos títulos, más los intereses, deshaciéndose de las deudas".

 

 

Sin embargo, según dijo Chovanec, de la Universidad de Tsinghua, en un reciente post de blog, los bancos "deberían reconocer que las deudas incobrables que vendieron a las AMCs estaban muy lejos de valer los US$ 200.000 millones que ellos aún mantienen en sus libros. El motivo por el cual los bancos han conseguido librarse hasta ahora —y posiblemente la razón por la cual los auditores permitieron que lo hicieran— tiene su explicación en el hecho de que los títulos de las AMCs cuentan con la garantía del gobierno chino. Si las AMCs quiebran, existe la promesa por parte del gobierno de que los títulos serán pagados".

 

Hay otra gran diferencia entre hoy y los años 90: no es sólo el dinero del gobierno lo que los bancos cotizados en bolsa están desperdiciando actualmente. Según dice Dobson, de Rotman, el dilema del gobierno chino consiste en saber "si va a inyectar capital de nuevo en los bancos o si se les dirá: 'Vuélquense'. Es imposible que el gobierno haga eso [...] Las cosas no son así en China".

 

Ya que no es eso lo que suele suceder, ¿qué le gustaría a Dobson que sucediera? Además del relajamiento de la política de tasas de interés del país, ella recomienda que China cree "algún tipo de empresa que actúe como seguro de depósito, como el FDIC de EEUU, en que sólo un cierto porcentaje de los depósitos está garantizado por el gobierno. Eso otorga alguna responsabilidad a los inversores para controlar lo que hacen".

 

¿Y en cuanto a la nueva ola de inversiones en el sector? ¿Esos inversores serán capaces de cambiar los hábitos arraigados del sector bancario chino? Dobson tiene sus dudas. "Para un inversor extranjero estratégico —que puede comprar hasta un 19,9% de un banco—, sus directores tienen algún poder de mando. Pero los puestos directivos continúan llenos de gente del gobierno".

 

De hecho, dice Liu de la CEIBS, "esos ejecutivos no son realmente gerentes, y sí empleados del gobierno". Lo que a Liu le gustaría ver en la próxima ronda de reformas es la reducción, por parte del Estado, del control bursátil que mantiene en los bancos y, al mismo tiempo, "la institución de consejos realmente independientes, los cuales deberían tener, como mínimo, el poder de nombrar al consejero delegado y decidir cuánto debe ganar. De lo contrario, será imposible librarnos de los peligros ocultos del sistema".

 

Salarios de peso

 

Cao, de Cheung Kong, cuestiona también si los salarios del consejo de administración y de otros ejecutivos de la alta dirección de los bancos chinos deben ser tratados junto con éstos otros asuntos. Él dice que los bajos salarios de los empleados de mayor rango "serían inadmisibles en Occidente". Un artículo reciente de Wall Street Journal en que Cao discutió el asunto destacaba que, a pesar de que conduzcan sus bancos a niveles envidiables de rentabilidad en 2008, los jefes de ICBC y del Banco de Construcción de China ganaban US$ 263.000 y US$ 230.000, respectivamente, antes del recorte del 10% ordenado por el gobierno en los salarios de los ejecutivos de rangos más elevado de las mayores instituciones financieras del país. Cao reconoce que la adecuación de las escalas de salarios de modo que refleje la capacidad del ejecutivo de crear valor disminuye la corrupción y hace más atractivo el trabajo en esas empresas.

 

Sin embargo, Liu dice que, a pesar de todo el barullo en torno a la reforma, "en lo que se refiere al gobierno corporativo, me temo que los bancos no han adelantado mucho". El problema es que hay pocos incentivos para cambiar, dice él. "La reforma no es tarea fácil porque los bancos son rentables; ellos no sufren la presión que tuvieron que soportar durante la primera ronda de reformas, en que no tenían elección, ya que estaban al borde de la suspensión de pagos". Acompañados por el crecimiento económico del país, "ellos están muy fuertes actualmente y tienen contactos de peso en los gobiernos locales y en las grandes empresas estatales". Se enfrentan todavía a muy poca competencia externa. Liu destaca que la cuota de mercado de todos los bancos extranjeros en China, a finales del año pasado, era de menos del 3%. "Los bancos están mejorando —no a causa del gobierno corporativo, sino porque los mercados locales ofrecen una oportunidad de oro".

 

Por eso, la OPV de un "patito feo" como ABC consigue atraer la atención de inversores relativamente fuertes. Esa misma OPV tendría una acogida muy diferente si ocurriera en un ambiente menos propicio. A fin de cuentas, en el transcurso de los años, ABC parece haberse enfrentado a un problema tras otro. Después de ser ayudado por el gobierno en 2006, los auditores dijeron que habían encontrado negocios fraudulentos en el banco que sumaban RMB 60.000 millones. A pesar de que el gobierno contratara incontables ejecutivos de primera línea —inclusive un ex-vicepresidente del Banco Central de China, Xiang Junbo, para la presidencia, y Pan Gongsheng, encargado de la OPV de ICBC, para la vicepresidencia— ABC continuaba dando trabajo.

 

A finales de 2007, el volumen de préstamos incobrables del banco equivalía a un 24% del total de su cartera de préstamos. Un año después, el banco había sacado RMB 816.000 millones de préstamos incobrables de su balance patrimonial. A finales de 2009, esos préstamos correspondían a un 3% del total. "Será fundamental observar de qué modo evolucionará la calidad de sus activos", dijo Yvonne Zhang, vicepresidente y analista senior de Moody's, en un reciente informe de la agencia de riesgo, que elevó la nota de "Fortaleza financiera Intrínseca" de ABC, antes de la OPV, de D– a E+, y dio a sus depósitos en divisas la nota A1/Prime-1, citando la mejoría de los parámetros financieros junto con expectativas "muy sustanciales" de apoyo del gobierno. Pero el informe hace referencia también al "frágil" gobierno corporativo, gestión de riesgo y controles internos de ABC. "En preparación para la OPV, ABC sólo constituyó un consejo de administración a principios de 2009", dijo el informe. "La eficacia de esos esfuerzos aún tendrá que ser probada".

 

Hay quien ve con escepticismo hasta qué punto el gobierno estaría dispuesto a relajar el control de ABC para permitir que el banco se vuelva más comercial. "Parece que hay esfuerzos en el banco para hacerlo más comercial, así como la concesión de préstamos, en vez de la simple distribución de capital de giro", dice Dobson, de Rotman. "Sin embargo, se trata de una institución enorme, y no creo que tenga sistemas de TI —mucho menos mano de obra cualificada para eso— que puedan mejorar su capacidad de decisión sobre los préstamos que serán pagados, dado el tiempo que eso le ha llevado a otros bancos con desafíos mucho menores de modernización".

 

Para Chovanec es hora de que ABC y otros bancos sigan adelante. "En lo que se refiere a los préstamos hechos, no hay nada que hacer. Tal vez vuelva a ganar fuerza la idea de que para que China llegue a donde desea llegar, es preciso que haya un sistema financiero que sepa asignar con eficiencia su capital. En muchos círculos, existe ese tipo de comprensión y, en otros, hay una especie de dolor debido a la utilización del sistema bancario como canal para el gasto del estímulo concedido". Como los demás, Chovanec dice que los bancos chinos tienen aún un largo camino por recorrer, "no sólo en lo que se refiere a su balance patrimonial, sino también a la cultura corporativa que están intentando construir. Para eso, será preciso que los gestores de políticas chinos se dediquen seriamente al asunto".

Fuente: Universia Knowledge@Wharton

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