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En busca del gen emprendedor
Inquietud, agudeza, capacidad de convicción y una buena visión general de las cosas son cualidades que caracterizan a los emprendedores. Pero, ¿hasta qué punto podemos considerar que todas estas virtudes tiene un fundamento genético? La Universidad de Case Western ha dado un paso más y se ha lanzado a la búsqueda del ADN del emprendedor.
La idea de investigar acerca del origen de la capacidad emprendedora no es algo nuevo. De hecho existen numerosos estudios sobre las cualidades que convierten a alguien en emprendedor y todavía más sobre las que hacen que esas personas tengan una carrera exitosa con su propio negocio.
Algunas de estas capacidades y aptitudes personales -innatas o adquiridas- incluyen la adaptación a los cambios, el liderazgo, el trabajo en equipo, las habilidades negociadoras o la independencia. A esto hay que añadir una serie de rasgos de personalidad como la iniciativa, la decisión, la confianza, la capacidad para asumir riesgos, la persistencia y el optimismo.
En ocasiones incluso hablamos del instinto o del olfato para los negocios de ciertas personas. Lo cierto es que, pese a fomentar cierto tipo de comportamientos y valores, a la hora de la verdad existen infinidad de variantes que puede llevar a alguien a emprender o permanecer como un trabajador más, a cargo de otra persona.
La cuestión es, ¿el emprendedor nace o se hace? Scott Shane, profesor de la Universidad de Case Western y especialista en empresas y emprendedores, lo tiene claro: todo está escrito en nuestros genes, es algo heredado y no aprendido.
Analizando almas gemelas
Él, junto al profesor Tim Spector y su equipo del departamento de estudios del comportamiento de gemelos y genética molecular del King's College y del profesor de la Universidad de Chipre Nicos Nicolaou ha llevado a cabo un estudio ("Born Entrepreneurs, Born Leaders: How Your Genes Affect Your Work Life) que pone sobre la mesa la influencia del ADN a la hora de llevar a buen puerto una empresa.
Para realizar la investigación se utilizaron los datos de gemelos en Reino Unido y, tras varios meses de análisis, llegaron a la conclusión de que la capacidad de emprendendimiento es hereditaria: personas con el mismo perfil genético tienen mayor probabilidad de tener una exitosa carrera como empresarios.
Pero antes de ahondar en los resultados, conviene aclarar que este último término se entiende en estudios genéticos como la proporción de diferencias entre dos personas que pueden explicarse por factores genéticos.
Es decir, que nuestro ADN puede influir hasta en un 37 por ciento la capacidad de abrir o no un negocio. Los factores genéticos también influyen en un 42 por ciento a la hora de entrar a formar parte de una start up y, lo que es más impactante, en un 48 por ciento a la hora de convertirse en autónomo y un 39 por ciento en lo relativo al tiempo que emprendedor es capaz de mantener su propio negocio.
El éxito está escrito en los genes
Pero no sólo es hereditaria la capacidad para emprender, sino que también lo es la virtud de identificar nuevas oportunidades de negocio, que para más señas tiene la misma fuente genética que la predisposición a iniciar un nuevo proyecto empresarial.
Si lo reducimos a valores numéricos, el 45 por ciento de esta cualidad para saber dónde existe el negocio y el 53 por ciento de esta capacidad y la tendencia a abrir un negocio son hereditarias.
Dentro de las fórmulas de emprendimiento, convertirse en autónomo también está escrito en nuestros genes, lo que sugiere que nuestra herencia genética no sólo afecta a la capacidad de emprender sino también la forma en la que desarrollará nuestra actividad y en las posibilidades de éxito del negocio.
A la luz de estos datos, todo parece indicar que nuestro perfil genético tiene mayor peso a la hora de convertirnos en empresarios que todas las competencias y capacidades que podamos adquirir a lo largo de nuestra trayectoria vital.
Parece que, a fin de cuentas, la máxima lleva los negocios en la sangre no es una expresión tan baladí como cabría esperar y que el secreto del éxito empresarial está más unido al ADN de lo nunca habríamos podido imaginar.
Fuente: Aprendemas.com
