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La austeridad aterriza en los viajes de empresa
Lejos quedan ya los días de vino y rosas, los largos viajes de lujo sin pensar en los resultados sobre las cuentas de la empresa. Si los cálculos no fallan, 2009 será un año de austeridad en los viajes de negocios. Los ejecutivos harán menos viajes y mucho más breves, con preferencia por la mejor relación calidad-precio: el pragmatismo por encima del confort.
El informe The austere traveller: The effect of corporate cutbacks on hotels (El viajero austero: la repercusión de los recortes de gastos de empresa para los hoteles), elaborado por la empresa Economist Intelligence Unit a petición de Amadeus, proveedor de tecnología para el sector de los viajes y el turismo, no deja lugar a dudas: los ejecutivos van a apretarse el cinturón.
De hecho, el 47 por ciento de los ejecutivos encuestados señala que realizarán menos viajes en los próximos doce meses, y más de la cuarta parte (el 28 por ciento) cree que cambiará los hoteles de 4 y 5 estrellas por otros de menor categoría.
En este periodo de ostentación de la austeridad, ¿qué servicios son indispensables para los huéspedes? ¿Qué cosas consideran secundarias? Están dispuestos a aceptar menos lujo por un menor precio, sin renunciar a servicios de primera necesidad.
Una quinta parte de los 354 ejecutivos de Asia, Europa y Norteamérica que participaron en el estudio señaló que una conexión a Internet era más importante que una habitación tranquila.
Adiós a los gimnasios y los restaurantes de cinco tenedores
Ahora que los viajeros de negocio de todos los perfiles presupuestarios pisan el freno, ¿cuáles son los distintivos de un buen servicio para los ejecutivos de hoy? ¿Qué tipo de hoteles tiene más probabilidades de beneficiarse de este nuevo clima de austeridad?
Estamos en una época en la que los negocios se realizan dentro de las habitaciones, mediante conexiones de acceso remoto en lugar de en lujosos centros de negocios de hoteles. Por ello no es de extrañar que cuando se pregunta por las prestaciones de las que no podrían prescindir, los viajeros de negocios mostraran un significativo interés en poder ser productivos durante los desplazamientos.
La conexión Wi-fi es indispensable para un mayor porcentaje de ejecutivos (76 por ciento), que la habitación sea tranquila (56 por ciento), que tenga buenas conexiones de transporte (54 por ciento) y que el hotel sea céntrico (52 por ciento).
Estos datos sugieren que los viajeros de negocios miden el valor por el precio y por la garantía de servicio uniforme y eficiente. Y la mejor garantía es recurrir (según el 61 por ciento de los encuestados) a una marca de confianza, con niveles de servicio uniformes en todos sus establecimientos.
¿Pero cuáles son los indicadores de ese buen servicio? Los encuestados citaron la flexibilidad para realizar cambios (68 por ciento), los procedimientos eficientes de entrada/check-in y salida/check-out de los hoteles (64 por ciento) y la rápida resolución de problemas (59 por ciento).
Mucho más allá. Casi un tercio de los ejecutivos (29 por ciento) también valora positivamente que los hoteles que recuerden sus preferencias. Un punto más a su favor en la fidelización del cliente.
Pragmatismo sobre confort
Tal vez fue Richard Branson, uno de los hombres más adinerados del planeta, quien mejor resumió la actual actitud de sobriedad cuando en la fiesta de inauguración del hotel Atlantis de Dubai (el hotel más caro del mundo, en cuya construcción se invirtieron 1.500 millones de dólares), comentó: Probablemente estemos ante la última fiesta de la década.
Sin embargo, es una época de oportunidades reales para los hoteles económicos. En línea con los nuevos tiempos, las cadenas hoteleras más modestas cuentan con una buena oportunidad de ampliar su cuota de mercado, si saben orientar con inteligencia su estrategia.
No obstante, deberán competir en algo más que el precio, pues a pesar del bache económico, los ejecutivos tienen claro que austeridad no significa renunciar a algunos servicios mínimos.
Podrán pasar sin disfrutar de las máquinas de última generación del gimnasio o prescindir de una cena en el restaurante con una estrella Michelin del hotel, pero no de las cosas sencillas que les ayuden a trabajar.
Fuente: Amadeus
