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Las vacaciones también son para descansar

Es muy común al final del periodo estival pensar: "necesito unas vacaciones para recuperarme de las vacaciones".

 

Un día en la playa o la piscina, que en principio ha de ser relajado, puede convertirse en una yincana que agota nuestra fuerzas. Si se va con niños, por ejemplo, siempre hay que estar pendiente de ellos, y si son muchos la cosa empeora. Los juegos en el agua, el hidropedal, los viajes al chiringuito, las horas de sol... pueden acabar agotándonos.

 

En el turismo interior, a veces nos tomamos tan enserio el dicho de "sólo se vive una vez" que pretendemos ver todos los monumentos y museos de ciudades enormes en un solo día. Al final de la jornada apenas recordamos qué hemos visto y olvidamos que tenemos pies, pues hemos dejado de sentirlos.

 

Cuando estamos en el trabajo e imaginamos las ansiadas vacaciones lo primero que nos viene a la mente es la palabra "descanso", pero un descanso mal organizado puede tener efectos contraproducentes. Los de antes son sólo dos ejemplos de situaciones que se pueden dar en nuestros días de vacaciones, pero son muchos más los supuestos en los que una mala organización de las fuerzas y del tiempo puede acabar pasando factura.

 

Por eso, la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles ofrece a los trabajadores una lista de consejos para gestionar como es debido las merecidas vacaciones:

 

1. Seguir unos horarios durante las vacaciones. No conviene pasar de un periodo de tiempos reglados por el trabajo, las obligaciones, etc., a un tiempo de anarquía total en materia de horarios. Dentro de una flexibilidad, es recomendable marcar unos horarios mínimos.

 

2. Aprovechar las comidas. Las comidas apresuradas, tan frecuentes durante el resto del año, dan paso en vacaciones a comidas más pausadas y en familia. Las sobremesas son momentos favorables para reuniones con amigos y para pasar tiempo con los seres queridos.

 

3. Evitar el sedentarismo. Las vacaciones son un periodo para descansar y dejar de lado el estrés del día a día. Pero esto no debería asociarse con no hacer nada en absoluto. Se trata de un ejercicio legítimo e incluso recomendable, pero deja de serlo si se convierte en nuestra única actividad.

 

4. Desconectar. El único modo de descansar es dejando a un lado los problemas cotidianos del trabajo. Gestionar el tiempo racionalmente implica saber separar parcelas en el uso que hacemos del mismo. El terreno laboral debería quedar al margen dando paso a la personal.

 

5. Evitar las jornadas maratonianas. En ocasiones -como comentábamos antes-, al realizar un viaje o excursión nos sentimos en la obligación de visitar a toda prisa los lugares para conseguir verlo todo en el poco tiempo que tenemos. La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios recomienda tomarse las cosas con calma, pues sino se corre el riesgo de acabar más cansados que cuando comenzamos.

 

6. Planificar las excursiones y viajes. Una manera de aprovechar el tiempo es organizarlo de antemano. Planificar las jornadas nos facilitará optimizar nuestro tiempo.

 

7. Dedicar tiempo a la familia y a los amigos. Es importante que aprovechemos para estar con esas personas a las que no vemos tanto como nos gustaría durante el resto del año.

 

8. Reservar tiempo para uno mismo. No debemos olvidar que tras un largo periodo laboral sujeto a una serie de obligaciones, se debe dar paso a un periodo donde la máxima sea la autorrealización de la persona.

 

9. Dedicarnos a nuestras aficiones. El periodo estival es un excelente momento para llevar a cabo las actividades y proyectos que durante el año no hemos podido realizar.

 

10. Buenos propósitos. El verano es un periodo de desconexión, en el que toman valor aspectos de nuestra vida que teníamos un poco olvidados, como la vida familiar o el ocio. Si conseguimos marcarnos unas pautas sólidas y concienciarnos de que con organización todo tiene cabida, nos puede servir de entrenamiento para hacerlo también durante el resto del año.

 

Según Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios, los españoles tenemos malos hábitos en materia de horarios, y cuando llega el periodo vacacional tampoco sabemos gestionar nuestro tiempo. Por eso, estos consejos pueden ser útiles para saber optimizar el tiempo de las vacaciones, y también trasladar los nuevos hábitos adquiridos al resto del año.

Fuente: Ticpymes

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