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Aprende a sobrevivir a las "visitas incómodas"

Uno de los ladrones de tiempo a los que todos nos enfrentamos a diario son las visitas inesperadas y las interrupciones constantes que nos impiden concentrarnos, de manera continuada, en nuestras labores diarias. Te proponemos cinco formas elegantes y sutiles de deshacerte de estos “invitados inesperados”.

 

1. Evita las sillas

 

Una silla enfrente de nuestra mesa de trabajo es toda una provocación para sentarse. Así que lo más probable es que si el visitante se encuentra con una se sienta con la libertad de tomarse todo el tiempo del mundo para explicarnos los motivos por los que ha venido a vernos.

 

Si queremos evitar encuentros que se alarguen más allá de lo razonable, lo mejor es evitar poner una silla, “esconderla” de manera puntual o colocar estratégicamente diferentes objetos para que el asiento quede prácticamente inutilizado.

 

2. Recibe a tus visitas de pie

 

Otra manera eficaz de evitar que la visita se prolongue en el tiempo es ponerse en pie para recibirla. Mediante este sutil gesto transmitiremos la sensación a la otra persona de que deseamos que la reunión sea corta.

 

En cualquier caso, si una vez de pie nos damos cuenta de que lo que quiere contarnos es algo a lo que realmente merece la pena dedicarle más tiempo, siempre tendremos la posibilidad de invitarle a que tome asiento.

 

3. Atiende a tus visitas en la puerta

 

Si sospechamos que alguien va a perturbar de manera considerable nuestro trabajo, podemos movernos hasta la puerta (de nuestro despacho o de la oficina) y solicitar a nuestra visita que nos cuente su consulta mientras damos un paseo errático por nuestras instalaciones.

 

4. Usa sillas incómodas

 

Aunque una de las premisas a la hora de elegir el mobiliario de la oficina es, precisamente, la comodidad, una posible solución para lidiar con este tipo de visitas es disponer de sillas incómodas.

 

Aunque puede que haya personas capaces de resistir con estoicidad la incomodidad de una mala silla durante horas, la mayoría tardarán poco en abandonar nuestro despacho una vez hayan probado una silla que cojea o poco ergonómica.

 

5. Toma de notas

 

Por último, la que tal vez sea alternativa más ética de todas: tomar notas. Sacar una libreta para atender a nuestra visita, además de una excelente manera de reflejar por escrito el problema o la situación, es una herramienta muy útil para limitar el tiempo de la reunión.

Todo ello se debe a que la mayoría de las personas se sienten algo “intimidadas” cuando son conscientes de que todo lo que dicen está siendo plasmado en un documento, por muy informal que sea, y se centran en el mensaje esencial.

Fuente: MuyPymes

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