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Motiva a tus empleados como Guardiola a sus jugadores
La buena marcha de una empresa y que todos los trabajadores den lo mejor de sí mismos depende, en gran medida, de la motivación. Y si no que se lo digan a Pep Guardiola que, con distintas técnicas poco usuales en los campos de fútbol, ha sabido convertir al Barça en el orgulloso propietario de un triplete. Todo un hito histórico en nuestro país que nos puede servir de inspiración para nuestra propia empresa.
Mientras el Manchester United calentaba motores en el terreno de juego, los culés veían en el vestuario un vídeo que su propio entrenador había preparado para la ocasión. ¿Quién podría imaginar que una película como Gladiator podría motivar tanto a un equipo para ganar la final de la Champions? Probablemente ni el propio Guardiola era consciente de la gran repercusión mediática que iba a tener este simple gesto ni que sería usado en las aulas de medio mundo como ejemplo de liderazgo y motivación.
Tal vez fuera fruto de la casualidad, pero el caso es que los jugadores del Barcelona marcaron su primer gol tan sólo diez minutos después de que el árbitro diera por comenzado el partido. Y ese fue solo el comienzo de toda una sucesión de victorias durante toda la temporada futbolística, que se vio recompensada con tres trofeos: Liga, Copa y Champions.
Más allá del terreno de juego
La actitud de Guardiola y su afán por motivar continuamente a los jugadores está sirviendo de ejemplo a muchos líderes empresariales, que comienzan a interesarse por unos nuevos valores: la persona por encima de su trabajo. Porque, sin la adecuada motivación, el resultado final puede estar más próximo a los decorados de cartón-piedra de las películas que a un compromiso real con la compañía.
Stephen Covey, uno de los gurús del Management, explicaba en una entrevista en El País que se puede comprar el trabajo de una persona, pero no su corazón, donde se encuentran su lealtad, su motivación y su entusiasmo. Tampoco se puede comprar su cerebro, donde están su creatividad, ingenio y recursos intelectuales. Y estos valores intangibles son los que le dan valor real a nuestra empresa.
Para Covey, la clave para es darse cuenta de que los empleados están ofreciendo voluntariamente su corazón y su mente, y por tanto, hay que tratarlos con mimo, exactamente con el mismo con que se trata a los clientes. Ésa es la manera de conseguir que nuestros trabajadores se sientan motivados.
Cuando un empleado percibe su trabajo como una manera de obtener una seguridad económica, cuando percibe que puede lograr una exitosa carrera profesional y que su pequeño granito de arena con su trabajo diario ayuda a mejorar a su entorno, entonces surge la motivación.
Escuchar, clave para mejorar los resultados
¿Quién no se ha quejado alguna vez de que su pareja o su familia no le escuchan? Esta percepción puede causar grandes insatisfacciones en el plano personal pero, ¿qué sucede cuando la persona que no nos escucha es nuestro jefe? Las estadísticas constatan que una de las principales actitudes que favorecen la motivación de los empleados es que quienes tienen el timón de la empresa entre sus manos sepan escucharles y se interesen por sus necesidades.
Valorar y reconocer el esfuerzo y el compromiso de cada uno de nuestros trabajadores, de manera individual, mediante indicadores que muestren en qué manera cada persona contribuye con su trabajo a conseguir los objetivos de la organización puede hacerte ganar muchos puntos entre tu plantilla.
Especialmente en tiempos de crisis, donde la motivación es un valor fundamental para que cada uno siga aportando su máximo potencial a la empresa, sin que decaiga el ánimo. Si la motivación se mantiene entre tus empleados, quizás los resultados mejoren a final de año. Quien sabe, lo mismo hasta consigues tu propio triplete, como los de Guardiola.
Fuente: Euskadi+Innova
