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Las conductas más desquiciantes de los empleados tóxicos
Son muchas las quejas que se escuchan sobre los jefes, incapaces de liderar grupos competentes y de sacar lo mejor de sus empelados. Pero lo que la mayoría de las veces no sabemos es que muchos buenos líderes tiran la toalla ante empleados irrespetuosos que solo buscan minar la confianza de estos.
Luchas contra trabajadores que no quieren trabajar
Entre las conductas más difíciles que la mayoría de los jefes reconoce que les ha tocado lidiar se encuentra la de los empleados provocadores de conflictos. El 90% de los directivos reconocen que han tenido empleados que contaminan el ambiente a propósito criticando a los demás continuamente, incapaces de ver sus propios defectos. Estos empleados se quejan por todo, buscan siempre culpables entre los compañeros, hablan mal de la empresa con clientes Añaden tensión, desestabilizan, desesperan y crean negatividad en su entorno.
En el segundo puesto en el ranking de las conductas más desquiciantes se encuentra la del holgazán que se escaquea. Esta actitud perjudica brutalmente al grupo, que muchas veces ve su éxito unido a la productividad. Estos empleados hacen lo mínimo, se evaden de la responsabilidad de su puesto, realizan solo los trabajos que les gustan y dejan el resto para que lo hagan los demás. En muchos casos llegan a pasar a sus compañeros tares que les corresponden a ellos o dejan las cosas siempre para el día siguiente. Dos de cada tres jefes reconocen haber tenido que hacer frente en alguna ocasión a este tipo de empleado que perjudica a todo el grupo.
La incompetencia es la tercera conducta que más frecuentemente tienen que solucionar los jefes. Esta situación de absoluta torpeza agota a los jefes que empiezan por tratar de ayudar a las personas más flojas, pero en casos de incompetencia total poco se puede hacer. En la mayoría de los casos crean más trabajo del que solucionan porque todo lo hacen mal o a la mitad, lo que obliga al responsable a revisar y corregir todo el trabajo.
Los fraudes, mentiras y robos se encuentra en el cuarto puesto y lo han sufrido el 40% de los jefes. Estos empelados acusan falsamente y sin pruebas a los compañeros con la intención de hacer daño, roban material valioso de la empresa o manipulan la verdad persiguiendo un interés personal.
En quinto lugar se encuentran aquellos empleados que pierden el tiempo intencionadamente, seguidos de aquellos cuyo interés es desestabilizar al nuevo jefe y los que presentan actitudes arrogantes.
Pero estas situaciones desesperantes a la que los jefes tienen que hacer frente se duplican o triplican en el caso de que el puesto de mando lo ostente una mujer.
Solucionar el problema para obtener resultados
Este tipo de empleado no solo perjudica al jefe, sino a todos los trabajadores. Por este motivo conseguir una solución para apartar a los empleados tóxicos del grupo es fundamental. En muchos casos el directivo no esta solo ante este tipo de situaciones, puede contar con el apoyo de sus colaboradores y de sus superiores.
Fuente: Otto Walter
