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La competitividad y la relación laboral en el sigo XXI
Dentro de unas décadas el mundo económico será muy distinto al que conocemos hoy y el papel que desempeñarán las personas y sus características será una de las claves de la competitividad futura en los países desarrollados.
El último estudio publicado por el Instituto de Empresa Business School nos permite aventurar algunas proyecciones sobre cómo será el mundo del futuro para las empresas.
Los análisis realizados demuestran que hay determinados patrones, en lo que a las relaciones laborales se refiere, que incrementan los niveles de productividad de las empresas y de los países.
Siguiendo estos patrones España se sitúa en el primer puesto del grupo de competitividad baja debido a su cultura social y a su estructura de valores.
Los datos revelan que en las culturas de los países más altos del ranking de competitividad priman la autonomía e iniciativa por encima de valores más conservadores. Al mismo tiempo los países más competitivos se muestran más conformistas y otorgan mayor peso a los valores hedonistas que a los logros personales o influencias sociales.
Por otro lado no cabe duda de que, en el futuro, la mano de obra cualificada y la diferenciación en servicios cada vez más sofisticados cobra una importancia fundamental.
No cabe duda de que para que un modelo de relaciones laborales resulte más apto a un entorno de competitividad debería incrementar la autonomía y la capacidad de tomar decisiones del empleado. Al mismo tiempo esto influirá sobre su entorno profesional y le permitirá participar activamente en él con lo que se multiplicará su rendimiento.
Fuente: Instituto de Empresa
