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¿Sabes cómo afrontar el la selección de tus empleados?

La entrevista de trabajo. Tan temida como necesaria. Normalmente, se suelen dar consejos a los que optan a un puesto de trabajo. En esos pseudo manuales se les indica cómo vestirse, qué actitud adoptar, cómo hablar, qué decir, cómo expresarse, cómo entregar el currículum... En definitiva, se dan una serie de pautas para que el candidato de un proceso de selección tenga las herramientas necesarias para superar con éxito ese momento.

 

 

No obstante, la entrevista laboral se puede observar desde otro punto de vista: el del entrevistador. Cualquier empresa, pequeña, mediana o grande, necesita de empleados para desarrollar la actividad de la misma. En las grandes multinacionales, los procesos de selección suelen llevarse a cabo por el departamento de recursos humanos o, incluso, por otras empresas especializadas en procesos de selección a las que contratan para tal evento.

 

 

En cambio, el empresario a cargo de una pequeña o mediana empresa no siempre tiene esa facilidad. No dispone de un departamento de recursos humanos y no puede permitirse el lujo de contratar a una empresa que lleve a cabo el proceso de selección de personal por él. Por eso, es imprescindible que el pequeño y mediano empresario adquiera conocimientos sobre cómo llevar a cabo una entrevista de selección a fin de encontrar al mejor candidato y obtener toda la información necesaria para tomar una decisión tan importante.

 

 

Consejos prácticos para hacer una entrevista de personal

 

 

Antes de nada, hay que elegir qué tipo de entrevista se va a realizar en función del tipo de información que el empresario desea obtener de sus candidatos. Esta entrevista puede ser de credenciales o técnica, que es una especie de prueba oral de los conocimientos del candidato sobre la materia del trabajo a realizar; también puede ser de experiencia, para conocer de primera mano la experiencia laboral del empleado; de opinión, para conocer su postura sobre algunos aspectos relacionados con el trabajo y sus aspiraciones a medio y largo plazo; o conductual, es decir, entrevistas que plantean a los aspirantes una serie de situaciones y se le preguntaría qué harían.

 

 

Lo normal es que la entrevista de personal sea una combinación de todas estas entrevistas: para que sea lo más completa posible, habrá preguntas técnicas, sobre su experiencia, se le preguntará por su opinión y sus necesidades y también se le podrá presentar situaciones para medir su actitud y su capacidad de resolución.

 

 

Es importante fijar un horario y un lugar para las entrevistas. Este horario se le comunicará al candidato con antelación y se estructurará de tal manera que haya suficiente tiempo para atender a todos los solicitantes, sin que tengan que esperar demasiado. No obstante, es aconsejable disponer de una sala de espera o de un espacio destinado a que los aspirantes puedan esperar en caso de que lleguen antes de tiempo o en caso de que las entrevistas se alarguen más de lo previsto.

 

 

En cuanto a lugar donde se llevará a cabo la entrevista, procure que sea cómodo y no demasiado estricto o formal. El objetivo es que la comunicación fluya durante la entrevista y si el entorno es demasiado formal o no es el adecuado, influirá en el candidato y en sus respuestas.

 

 

Ante todo debe dar una sensación de cordialidad a fin de relajar al solicitante y que, de este modo, saque lo mejor de sí mismo y no se deje traicionar por los nervios, ocultando aspectos de su persona que pueden ser idóneos para el puesto de trabajo.

 

 

Trate de saludarle con un apretón de manos amistoso e intente establecer una breve conversación intrascendente con él antes de comenzar, sobre si ha localizado bien la dirección o sobre algún aspecto personal que le llame la atención de su currículum. El fin de esta conversación anecdótica es que el entrevistado se sienta más cómodo con el entrevistador y la comunicación entre ambos interlocutores, por tanto, fluya mejor.

 

 

Al inicio de la entrevista, estaría bien que el entrevistador se presente, hable un poco de la empresa, del puesto de trabajo, etc. La primera pregunta podría ir relacionada con cómo se enteró el candidato de la plaza ofertada, o sobre qué espera encontrar en la empresa.

 

 

A lo largo de la entrevista, es importante que el empresario pueda obtener la información deseada sin forzar la conversación. Por eso, es necesario que conozca algunas técnicas a utilizar en caso de que las respuestas del candidato sean vagas o poco concisas. Puede repreguntar cortésmente y con otras palabras si el candidato no responde a lo que se le ha preguntado; puede utilizar algunas pausas calculadas a fin de forzar sutilmente una respuesta por parte del solicitante, o utilizar técnicas de insistencia educada que no dejen en evidencia al candidato ni cree un ambiente cortante, pero que nos ofrezca la información por la que estamos preguntando.

 

 

Además de estas técnicas, es importante que el empresario, usted, domine la expresión corporal y se sirva de la mirada, de la postura o de la sonrisa para insuflar en cada momento la sensación deseada en el entrevistado.

 

 

Procure que las preguntas sean claras, sin subterfugios, y que vayan directas a lo que de verdad desea saber. Ante preguntas claras, es más difícil que las respuestas sean vagas o confusas, por lo que podrá obtener información del candidato para ir haciéndose una idea aproximada sobre si cumple o no con los requisitos para cubrir el puesto. Por eso es de suma importancia que antes de comenzar con el proceso de selección, tenga muy claro qué tipo de persona busca, con qué cualidades y qué requisitos debe cumplir a fin de optimizar el rendimiento de la actividad empresarial.

 

 

Para concluir, hágale saber con algún comentario o con un resumen breve de la entrevista que ha estado atento y ha prestado atención a sus respuestas. Déle las gracias por su tiempo e infórmele sobre la fecha aproximada en la que acabará el proceso de selección y, por tanto, se pondrá en contacto con él para comunicarle su resolución.

 

 

No olvide plantear claramente las condiciones del puesto de trabajo, salario, horarios, lo que se espera y lo que no se espera de él, etc. El candidato agradecerá recibir información clara sobre lo que se le pide, y se ahorrará tiempo, tanto al candidato, que sabrá si le interesa o no y si cumple con los requisitos, y a usted, que podrá descartarle antes en caso de que no exista un acuerdo entre ambos sobre las condiciones laborales.

Fuente: Formapyme

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