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Vida personal vs. Vida profesional en las pequeñas y medianas empresas
Estrés, fatiga, ansiedad, falta de sueño... Todas estas patologías suelen ser, en la mayoría de los casos, consecuencia directa de una sobrecarga laboral o bien los perjuicios derivados de un trabajo inflexible y exigente. De ahí la enorme importancia de la conciliación entre vida privada y vida laboral, algo que no sólo es algo necesario en las grandes multinacionales, sino que cada vez es más importante también en las pequeñas y medianas empresas.
Son muchos los prejuicios con los que tiene que lidiar el concepto de conciliación: hay quienes todavía piensan que se trata de algo sin importancia, que sólo es una artimaña para trabajar menos o, incluso, que se trata de un concepto únicamente vinculado con las mujeres.
Nada más lejos de la realidad. La conciliación es de vital importancia, sobre todo en épocas de incertidumbre económica, donde los cambios en el entorno laboral se suceden a marchas forzadas y el trabajador es un mero espectador que poco o nada puede hacer para controlar su destino laboral.
Tampoco se trata de un truco o artimaña diseñados por mentes maquiavélicas dispuestas a hacer cualquier cosa por trabajar menos. Es una medida necesaria que no sólo beneficia al empleado, sino que sus repercusiones positivas también se dejan notar, indirectamente, en la productividad de la empresa, ya que un trabajador feliz equivale a un cliente igualmente satisfecho.
En cuanto la errónea concepción de que la conciliación es asunto sólo de mujeres, basta decir que no se trata de una cuestión de género, sino un principio necesario e inherente a cualquier trabajador. Los hombres, como las mujeres, tienen necesidades familiares y el deseo fehaciente de tener "una vida propia" fuera del entorno laboral. De la conciliación depende que se logre este objetivo.
Cómo hacer de la conciliación una realidad en la empresa
La conciliación no llega así como así. No es algo que aparezca de la nada, sino que se consigue sólo a base de un esfuerzo conjunto por parte tanto de la empresa como del propio trabajador. Y sólo se logra implementando una serie de medidas y técnicas encaminadas a facilitar este proceso tan importante como necesario:
1. Flexibilidad horaria. Esta es una de las principales preocupaciones de los trabajadores. La flexibilidad horaria no sólo se traduce en una permisividad relativa en concepto de ausencias y retrasos, sino que además se puede traducir, si las circunstancias lo permiten, en optar por una jornada continua en lugar de la tradicional jornada partida, que exigen que el horario laboral se prolongue en el tiempo.
2. Permisos. Normalmente estos permisos, los de maternidad y paternidad, por enfermedad, etc., están regulados en los convenios de los diferentes sectores profesionales. No obstante, no está demás contar con un programa específico propio dentro de la empresa que ayude a los trabajadores en este ámbito.
3. Servicios. En este apartado tiene un papel importante el tamaño y las posibilidades de cada empresa, pues no siempre es rentable implementar servicios tales como guarderías o gimnasios en empresas pequeñas o con pocos empleados. No obstante, facilitar el acceso a tales servicios es siempre una apuesta segura en el campo de la conciliación.
4. Reducción de jornada y otras facilidades. La flexibilidad en la empresa no sólo se mide por su facilidad para adaptarse a las situaciones cambiantes. Ésta también se refleja en la capacidad de la misma para ofrecer alternativas horarias, como la reducción de jornada, a aquellos trabajadores que por circunstancias personales así lo requieran.
5. Programa de traslados y corresponsales. Es lo que comúnmente se conoce como movilidad. Muchas empresas preguntan a sus empleados, al entrar a trabajar, si cuentan con disponibilidad geográfica para mudarse o para trabajar temporalmente en otros puntos del país o, incluso, fuera de España.
Saber cubrir las necesidades de los empleados también pasa por conocer sus situaciones personales en caso de necesidad e intentar adaptar su trabajo en la medida de lo posible. De este modo, si un trabajador tiene que mudarse a otro lugar por causa mayor y la empresa cuenta con una sucursal en ese punto o dispone de programas de trabajo desde casa (a distancia), la relación laboral puede continuar satisfactoriamente para ambas partes.
La conclusión de todo esto es que la conciliación no es sólo cosa de grandes empresas: el trabajador es un trabajador en cualquier empresa, sea esta pequeña o grande y, como tal, tiene necesidades que debe compaginar de la mejor manera posible con su jornada y sus obligaciones laborales. Como puedes ver, la conciliación no es tan difícil de alcanzar...
Fuente: Expansión.com, Universidad de Almería, Junta de Andalucía
