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Follow the leader: claves para convertirse en un jefe 10
Si tienes un equipo de personas habrás descubierto que en cuanto a temas de liderazgo no es oro todo lo que reluce. Tras un puesto de tanta responsabilidad puede esconderse un caramelo envenenado que amargue la existencia de quienes no sepan asumir adecuadamente su papel. Porque, al margen de predisposiciones genéticas, el liderazgo es algo que se gana y se trabaja. ¿Quieres saber cómo?
Para que una empresa funcione con eficacia, la cabeza del equipo (el jefe en cuestión) tiene que ganarse el respeto de sus empleados. Da igual ser el propietario de una gran multinacional que el capataz de una obra, ambos necesitan tener en cuenta una serie de puntos para que las cosas funcionen como deben.
Pero, ¿qué diferencia a un buen líder de uno mediocre? Aunque existen tantas respuestas posibles como personas, en este artículo tratamos de desgranar las mayores virtudes del jefe perfecto, aquél al que todo trabajador no sólo obedece, sino al que también sigue con admiración.
En su libro libro Liderazgo Zero: un liderazgo más allá del poder, la rivalidad y la violencia Iñaki Piñuel nos ofrece una original reflexión sobre la actual crisis del liderazgo en las organizaciones y pone al descubierto que la coacción, la amenaza y la generación de miedo son los archienemigos de una buena gestión de los Recursos Humanos en el siglo XXI.
¿El líder nace o se hace?
Para Piñuel, la dirección es una tecnología que un buen jefe debe conocer, o lo que es lo mismo, debe ser consciente de que se trata de un instrumento muy útil para coordinar a todo un equipo de personas. Y, aunque es innegable que ciertas personas tienen una especial habilidad para liderar, cualquiera que lo desee puede llegar a convertirse en líder.
Eso sí, en ningún caso el director ejercerá sus funciones por pura autoridad, sino porque es todo un profesional de lo que hace: es la persona adecuada para asumirlo, está preparado y tiene experiencia. Es la profesionalidad la que da la oportunidad de llegar a ser un director y no el don de la dirección.
Conocer el sector en el que nos vamos a mover
Un jefe o líder debe saber qué sucede en su campo, conocer cómo se mueven sus competidores y cuáles son las preferencias de sus clientes para poder adaptar las estrategias de la empresa y aprovechar al máximo el talento de sus trabajadores.
Si el jefe no es un experto en la materia a la que se dedica, los trabajadores pueden perderle el respeto y crear un clima conflictivo. Es más, por muchos años de experiencia previa que se tengan nunca podemos perder de vista que los tiempos cambian y, a veces, a una velocidad de vértigo.
Apostar por el reciclaje en nuestro sector puede salvarnos de convertirnos en un dinosaurio y transformar nuestro bagaje profesional en un valor añadido, especialmente si nos movemos en un sector en constante evolución.
Creatividad para combatir los problemas
Según Iñaki Piñuel, un buen líder debe ser resolutivo. Una cualidad muy abundante entre las personas creativas, que son capaces de encontrar solución a los problemas en aparentemente disparatadas ideas. Aunque la mayoría de los jefes hacen justamente lo contrario, trabajan de forma reactiva.
Precisamente, esta es una de las tareas más importantes de un buen jefe: ofrecer alternativas a sus trabajadores para que no se paralicen ante un imprevisto o inconveniente. Recuerda: si no formas parte de la solución eres parte del problema.
La confianza, el pilar fundamental
Tener confianza en nuestro equipo de trabajo es esencial para que las cosas marchen bien. Porque la confianza es como la energía, ni se crea ni se destruye, tan sólo se transforma ¿y qué mejor que empezar por tener fe en nuestros colaboradores?
Diálogo y comunicación
Una comunicación fluida con los empleados ser esencial para que tanto ellos como el propio líder puedan trabajar de una forma más relajada, unida y eficaz. Un entorno abierto al diálogo y el intercambio de opiniones puede ser tremendamente productivo si se sabe escuchar la voz de todos.
Justicia
A la hora de dirigir a un equipo de trabajo, un jefe debe ser lo más justo y equitativo posible para evitar agravios comparativos y futuros conflictos.
Respeto hacia el otro
Aunque el jefe es el que lleva las riendas de la empresa, debemos tener en cuenta que los trabajadores son su mano de obra y uno de sus mayores valores. Por ello, es conveniente ser justo con ellos y respetar siempre sus preferencias y derechos en la medida de lo posible.
La motivación, fundamental
Pero tampoco podemos perder de vista que no sólo vale con respetar a los empleados sino también es necesario darles una palma en la espalda cuando hacen bien su trabajo o animarles cuando las cosas no han salido como debían.
Un buen líder siempre tiene presente que la motivación debe ser una pieza fundamental en la estrategia de liderazgo. Es una inversión garantizada, porque un empleado contento vale por dos.
Fuente: MuyPymes
