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¿Cómo afecta la subida del IVA a nuestra empresa?
De manera directa, el empresario no verá reflejada esa subida en sus cuentas personales, pues si al efectuar una compra de bienes de consumo necesarios en su cadena productiva ve como el impuesto aumenta el precio final, ese aumento se trasladará al producto que posteriormente venderá, por lo que la subida de precios real sólo repercutirá sobre el consumidor final. No obstante, a la hora de hacer cuentas con el fisco, la subida impositiva si que tendrá que quedar reflejada.
Por eso, en definitiva, los que verán como los bolsillos se quedan más vacíos serán los consumidores, que tendrán que replantearse cuáles son los bienes que realmente necesitan y cómo afecta el 2% y el 1% de subida en los precios en sus compras. Y esto previsiblemente afectará a los niveles de consumo, que debido a la coyuntura económica no están en su mejor momento.
Previsión
Si vislumbramos una situación asilada en la que una empresa cierra todas sus transacciones en junio y comienza otras nuevas un mes más tarde, la subida impositiva no debería afectar a las cuentas, ni ha de ser planificada con anterioridad. Pero, ¿y si una transacción se realiza parcialmente entre el primer y segundo semestre?
En el caso de que la empresa haya sido previsora, habrá planificado sus operaciones con anterioridad y teniendo en cuenta los cambios en el impuesto. El problema puede surgir si no ha habido tal planificación, pues habría que rehacer las cuentas teniendo en mente el reajuste impositivo.
Otro caso en el que puede haber confusión es en el que se adelanta una parte del pago de un servicio. Por ejemplo, si el pago adelantado (una señal) se lleva a cabo antes de julio el IVA ha de ser del 16%, y el resto del pago, si se efectúa en el segundo semestre tendría que ser con un 18% de IVA.
Un nuevo supuesto puede ser: se ha acordado entre vendedor y comprador que el pago de un bien se va a efectuar en enero, pero el bien se entrega en mayo. En este caso, el IVA que se ha de aplicar sería del 16% aunque el pago sea posterior. Por el contrario
si el producto o servicio se terminan de entregar en agosto, el tipo impositivo sería del 18%.
Estos pequeños ajustes, además de las consecuencias económicas tienen otras administrativas, contables y de previsión, que han de hacerse con anterioridad. Si todo está previsto y las cuentas cerradas, se podrán planificar también con antelación las posibles consecuencias.
Cabe hacer hincapié en el hecho de que a la empresa, la subida del IVA no le afectará monetariamente -esto es cosa del consumidor final-, sino que lo hará tributariamente. Cómo afectará al negocio no se puede saber a ciencia cierta, aunque las especulaciones han sido infinitas: fomento de la economía sumergida, cierre de negocios, caída del consumo, etc., frente a otras opiniones que relativizan ese impacto tan negativo.
Lo que pase al final sólo el tiempo lo dirá, pero el cambio será más fácil para la pequeña y mediana empresa si ha hecho una planificación previa que lo refleje.
Fuente: Expansión, Sage, Muy Pymes, Pymes y Autónomos
