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Identificar el problema, el mejor modo de acabar con él
Cuando la empresa atraviesa problemas importantes es donde un gran directivo se la juega. Al analizarlo correctamente y al tomar las decisiones importantes el jefe pone en práctica sus habilidades.
Las crisis no son una cosa exclusiva de las grandes empresas, las PYMEs también las sufren. Y, aún peor, si no son capaces de pararlas a tiempo las consecuencias para ellas son mucho más dañinas que en grandes entidades.
El primer paso, imprescindible para un final feliz, pasa por analizar correctamente el problema. Para ello hay que establecer una metodología que a la vez establezca las pautas a seguir.
El problema es un obstáculo que se interpone en el camino, es la desviación que hay entre lo que debería ser (lo proyectado) y lo que en realidad es. El objetivo de solucionarlo es volver al camino que nunca se debió de perder.
Una buena metodología implica disponer de la información necesaria, establecer alternativas, medir los riesgos y establecer los sistemas de control oportunos.
El primer paso es identificar y reconocer el problema. Hay que encontrar donde está la desviación y esto es complicado porque normalmente está oculto y solo permite ver los síntomas. En esta fase hay que definir claramente el problema: delimitarlo, cuantificarlo y no sobreestimarlo o subestimarlo.
Recoger toda la información necesaria es la siguiente actividad que debemos realizar. Han de ser siempre datos (cuanto más concretos mejor) que resulten necesarios, fiables y relevantes.
Por último se debe analizar las causas del problema, avanzar las posibles conexiones entre ellas y elegir la que juzguemos más probable.
Estos pasos tienen como fin tomar la decisión más acertada y conveniente. Antes de ello es siempre adecuado formularnos algunas preguntas: ¿qué objetivos pretendemos lograr?, ¿es realmente necesario tomar la decisión?, si no tomamos la decisión ¿que consecuencias se derivarán?, ¿qué alternativas de decisión tengo? ¿qué efectos pueden producir una decisión?...
Una vez evaluadas todas las alternativas que encontremos seleccionaremos las que consideremos más adecuada en términos de coste-eficacia.
Lo último, pero no por ello menos importante, será establecer planes de continencia y examinar las posibles consecuencias negativas.
Fuente: Formapyme
