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Soluciones de emergencia para PYMES
Tal y como sucede en el campo de la Medicina, existen una serie de especialistas que se encargan de salvar la vida de los pacientes en situaciones de peligro inminente o de grave riesgo. En un entorno imprevisible y con unos medios que no en todos casos son los más adecuados, estos profesionales son capaces de auxiliar a personas y prevenir que tengan graves secuelas permanentes.
En el caso de las empresas, si bien lo que está entre nuestras manos no es la vida de otra persona, si que es conveniente formarse para posibles situaciones imprevistas. Si le pidiéramos consejo a un experto en crisis sanitarias sobre la situación de emergencia que afecta a las PYMES españolas, sin lugar a dudas podría proporcionarnos unas pautas de actuación.
Los protocolos actuación, que son especialmente útiles en situaciones de grandes catástrofes donde las víctimas superan con mucho a los medios disponibles, no son sólo una estrategia al alcance de los equipos de salvamento a la hora de tratar a las víctimas.
En el caso de las PYMES se pueden aplicar siete pausas básicas que pueden condicionar la supervivencia de nuestro negocio. Al igual que en el mundo animal, aquellos que tengan más capacidad y estén mejor preparados ocuparán el espacio de los más débiles.
1.- Salvar vidas, principal objetivo
Cuando la vida de un paciente está en nuestras manos, lo principal es garantizar su supervivencia. Para ello, en los casos más graves se han de emplear técnicas terapéuticas agresivas que pueden dejar secuelas a largo plazo pero que salvarán su vida.
La aplicación de un torniquete empresarial (despido de empleados, venta de activos, etc.) dejará con toda seguridad serias secuelas en nuestra empresa, aunque en ocasiones pueda salvarle la vida.
2.- La autoayuda
Tener conocimientos de primeros auxilios para poder poner en práctica la autoayuda en caso de necesidad será un factor esencial de supervivencia. Si esta premisa la aplicamos a las esferas empresariales, conocer la situación financiera y las posibilidades de obtener liquidez gracias a curas externas pueden ayudarnos a atajar el problema.
3.- Es preciso concienciarse de que habrá bajas
Aunque ante una situación de pánico y caos el mensaje de las autoridades responsables es irrealmente tranquilizador y reconfortante, si escucháramos ¡Vamos a morir todos! tampoco nos serviría de gran ayuda. La responsabilidad de las víctimas es procesar de forma crítica la información y tomar sus propias decisiones.
Nosotros, como empresarios, debemos ser realistas, reconocer que en tiempos de crisis habrá empresas que, a pesar de todos los esfuerzos, no puedan seguir adelante. No dejes que el miedo te frene a emprender o a embarcarte en nuevas aventuras.
4.- Mucho cuidado con el riesgo de contagio
Como en el caso de las crisis sanitarias, en las crisis económico-financieras el riesgo de contagio víctima-rescatador es muy elevado. Esta situación limitará la asistencia financiero-sanitaria y, mientras no se garantice adecuadamente la seguridad del auxilio, éste se mantendrá al margen.
Aunque el gobierno insista en que la banca auxilie a la economía doméstica y a las empresas, si las entidades financieras no se sienten protegidas respecto a la posibilidad de contagio el dinero no se pondrá en circulación.
Observar la situación de las empresas que nos rodean o de aquellas que pueden afectarnos directamente (clientes, proveedores, bancos, etc.) puede ponernos en alerta para prevenirnos antes de la caída de nuestro negocio.
5.- Formación y reciclaje, elementos imprescindibles
Si tenemos un equipo experimentado y ágil seremos capaces de estar acordes a los nuevos momentos y hacer frente con más soltura a las malas situaciones. Además, tener un equipo cercano bien formado evitará muchos momentos de crisis interna.
6.- Las mujeres y los niños primero
Priorizar las cosas básicas a la hora de elaborar una estrategia empresarial nos puede ayudar mucho a la hora de eliminar lastre o deshacernos de las cosas superfluas. Mirando un poco más allá, la maximización del beneficio social debería llegar hasta
las autoridades, encargadas de poner en marcha programas de ayuda para defender a las empresas más indefensas, que operan en nichos de actividad estratégicos.
Abandonar el último el barco, como el capitán del Titanic, puede sonar muy romántico pero no siempre es la mejor opción. Si eres un buen estratega sabrás mirar a tu alrededor para tantear posibles situaciones de peligro y actuar de la mejor manera.
7.- Darwin y la evolución de las especies
Aunque pueda llegar a sonar muy duro: en este mundo sólo sobreviven los más fuertes, aquellos que demuestren mejores capacidades en medio de la crisis ocuparán el espacio de los menos afortunados.
Porque, cuando las ventas de cremalleras bajan y obligan a cerrar a la mercería de enfrente, nuestra mercería incrementará automáticamente su cuota de mercado. La clave está en intentar, por todos los medios, no ser la mercería de enfrente.
Fuente: Expansión.com
