Estrategia
- Gacela, elefante o ratón, ¿cómo se enfrenta tu empresa a la crisis?
- La importancia de medir nuestra reputación en la Red
- Sectores que sobreviven en plena crisis
- La importancia del primer precio
- Soluciones de emergencia para PYMES
- Lo último contra la crisis: "todo gratis", ¿quién da más?
- ¿Quieres mejorar tu negocio? Pregunta a tus clientes cómo
- La ineludible reforma de la prensa escrita
- Para vender más, déjales tocar
- La información de la empresa, para toda la empresa
Sectores que sobreviven en plena crisis
Aunque los datos económicos no son precisamente positivos para las pequeñas y medianas empresas, no todos los negocios han sucumbido a la crisis. Es más, muchos de ellos no sólo no han visto reducidos sus ingresos sino que continúan contratando profesionales.
El pinchazo de la burbuja inmobiliaria y el frenazo de la industria del automóvil, dos de los sectores de actividad más importantes de nuestro país, reflejan con claridad una situación mayoritaria en las empresas españolas. Sin embargo, sectores centrados en productos de primera necesidad, como el alimenticio y el de la higiene personal, se encuentran en la otra cara de la moneda de la recesión económica: no sólo no han visto mermar sus beneficios sino que algunos incluso han aumentado su volumen de negocio.
Según declaraciones de Chris Dottie, Director General de Hays España el entorno económico actual presenta desafíos, donde la capacidad de adaptación es de importancia primordial. Quienes reconozcan las nuevas realidades y busquen nuevas oportunidades que cubran esas demandas de la forma más rápida y eficaz son los que se situarán en la vanguardia de la nueva situación.
Obviamente, cambiar de la noche a la mañana de profesión es una tarea titánica carente de sentido. La clave es aplicar nuestros conocimientos en empresas de sectores que están sufriendo de manera menos directa la crisis. No sólo se trata de tenerlos como posibles aliados que refuercen nuestro negocio, sino como fuentes de inspiración para orientar nuestros productos o servicios a las demandas reales del mercado.
Fast food y nuevas tecnologías para combatir las penas
Según un estudio de la consultora Hays, especializada en la selección de personal, los alimentos considerados como básicos han experimentado un notable crecimiento en los últimos meses. Este comportamiento ha tenido un especial impacto en el caso de la comida rápida, debido a los cambios en los hábitos de consumo de los consumidores, que ante la falta de ingresos reducen sus salidas a restaurantes y buscan fórmulas económicamente más asequibles para sus bolsillos.
De la misma manera, los distribuidores de marcas blancas y las empresas especializadas en productos y servicios de bajo coste continúan su crecimiento debido a su amplio abanico de posibilidades y sus reducidos precios, propuestas más que tentadoras para llegar a fin de mes.
Otro sector que no pierde el compás es el de las tecnologías de la información, que no sólo se mantiene sino que, tal y como ocurrió el pasado año, ha conseguido aumentar sus beneficios. Toda una proeza que cobra mayor importancia en pleno temporal económico. Parece que, a pesar de la falta de crédito, la tecnología y los profesionales de la informática se perciben como un activo del que no se puede prescindir.
El medio de comunicación por excelencia, Internet, no sólo ha conseguido mantenerse a flote durante esta época de inestabilidad, sino que día a día obtiene cuantiosos beneficios gracias a la publicidad. Si antes los anunciantes preferían los soportes tradicionales para dar difusión a sus negocios, ahora la alternativa más económica y rentable es la publicidad vía on-line.
Muy unido a este pensamiento, surge la necesidad de buscar fórmulas de ocio alternativas, como los videojuegos, productos que continúan liderando las ventas del ocio audiovisual en España. Según un estudio realizado por el Observatorio del Videojuego sobre Usos y Hábitos de videojuegos on line en España, el 86,57 por ciento de los jóvenes de 14 a 17 años juega a videojuegos a través de Internet al menos una vez cada quince días.
Con la ley por delante y las cuentas claras
La situación económica ha provocado que tanto empresas como trabajadores necesiten orientación legal y económico-financiera. Abogados y asesores jurídicos son algunos de los profesionales que más se están beneficiando de esta coyuntura. El aumento de expedientes de regulación de empleo, procedimientos por despidos y concursos de acreedores (la antigua suspensión de pagos) lleva a muchas personas a demandar el trabajo de abogados laboralistas y profesionales en el área de reclamación de deudas.
Algo similar sucede en el sector económico-financiero. Controladores de crédito y analistas de negocios son algunos de los perfiles más demandados por las empresas, puesto que tan necesario como saldar las deudas es seguir vendiendo. Sin profesionales capaces de investigar a la competencia y especializados en diagnosticar los mercados en los que es más rentable operar se limita considerablemente el crecimiento de una empresa.
Esto también ocurre con el sector sanitario, que continúa necesitando profesionales especializados con la misma urgencia que años anteriores. Las consultas por depresión, ansiedad, estrés, insomnio y problemas con la pareja se multiplican en los centros médicos, mientras que los laboratorios farmacéuticos han visto cómo la venta de antidepresivos y ansiolíticos se ha disparado en los últimos meses.
Sostenibilidad e Ingeniería Civil, los grandes buques insignia
Las empresas dedicadas a la Ingeniería Civil también están viviendo un momento muy dulce para sus negocios. Un gran número de ellas realizan su trabajo en países extranjeros, donde existe una gran demanda de profesionales que participen en labores de construcción y remodelación de sus infraestructuras.
Igualmente, los negocios que giran en torno a las energías renovables están en pleno auge. Mucho más tras el compromiso de Barack Obama, presidente de EE.UU., de poner en marcha un plan de estímulo de 787.000 millones de dólares, donde las energías renovables jugarán un papel protagonista.
Fuente: El Economista
