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Cinco trolls que ponen en peligro tu negocio
En Internet es bastante habitual encontrarse con personas cuyo único objetivo es provocar intencionadamente a los usuarios de un portal, una red social o un blog. Son los llamados trolls, una figura que trasciende las barreras del ciberespacio y se trasladan, incluso al mundo empresarial.
En estos casos se trata de empresas que se aprovechan, de manera deliberada, de los esfuerzos realizados por otros empresarios. Lo único que tienen en mente es beneficiarse, de forma poco ética, de las iniciativas emprendedoras de los demás. ¿Qué podemos hacer si uno de estos personajes sin escrúpulos se cruza en nuestro camino?
Tanto en el mundo cibernético como en el real, lidiar con un troll no es tarea sencilla. Mucho más si detrás no se esconde una sola persona, sino toda una empresa que de forma reiterada sabotea los esfuerzos de otras compañías. Para combatirlo, lo primero es aprender a identificarlos. ¿Quieres saber cómo? Estos cinco puntos te mostrarán cómo desenmascararlos.
1. El troll 2.0
En muchos aspectos comparte características con el troll on-line de toda la vida, ese que suele inundar los foros y los blogs con sus provocaciones. Sin embargo, el troll 2.0 es bastante más inteligente: comienza aparentando un gran interés por nuestra empresa, comenta con asiduidad las entradas de nuestro blog, se hacen fan en las redes sociales en las que participamos
Pasado un tiempo, cuando se ha generado el suficiente clima de confianza, pasa al ataque: vende sin ningún tipo de pudor sus productos o servicios en nuestros espacios on-line y, al mismo tiempo, inicia una campaña de desprestigio y difamación por toda la Red, llegando en algunos casos a puntos extremos como el chantaje.
2. El troll de las patentes
Esta peculiar especie de troll concentra todos sus esfuerzos en comprar y vender patentes antiguas, en la mayoría de los casos inservibles, para demandar a otras empresas o negociar con ellas un acuerdo amistoso para el uso de las mismas. Suelen acumular miles de patentes que han caído en desuso, que han adquirido a precios de risa, pero con las que consiguen grandes beneficios.
Un ejemplo clásico, aunque no se ajusta estrictamente al mundo de las patentes es el de las empresas que se dedican al registro de dominios. Su actividad consiste en comprar miles de dominios libres, que revenden al mejor postor.
3. El troll de las ideas
El modus operandi de este tipo de personas consiste en destruir cualquier buena idea que se plantea o que acaba sobre su mesa. Para ellos la calidad de la idea o todo el trabajo y el esfuerzo que se han invertido para el desarrollo de un proyecto, producto o servicio son aspectos irrelevantes.
El troll de las ideas rechaza cualquier propuesta innovadora, de mejora o cambio dentro de la empresa, generalmente porque no soporta que otros puedan destacar más dentro de la compañía. Si no se les para los pies la empresa puede terminar en un desastre.
4. El troll de las ferias
Es, quizás, uno de los más pesados, pero al mismo tiempo puede ser uno de los más inofensivos. Su estrategia se basa en montar un stand itinerante (casi siempre con el único objetivo de no tener que pagar para exhibir sus productos), desplegando su publicidad por el resto de stands que se encuentran a su paso.
Por lo general, se limitan a inundar de folletos y merchandising sobre sus propios productos y atrapan son su labia a las personas que se encuentran al otro lado de la mesa.
5. El troll político
Cada vez más las PYMES se han convertido en un arma arrojadiza para los partidos políticos. Todos afirman que son los que más ayudan a los pequeños y medianos empresarios y, la vez, acusan a sus adversarios de perjudicar a las PYMES y obligarlas a echar el cierre.
Por otro lado, muchos de ellos quieren ganarse la simpatía de ciertas organizaciones empresariales, asociaciones, cámaras de comercio, apoyando a las empresas que les bailan el agua y perjudicando, directa o indirectamente, a las empresas que no comulgan con sus ideas.
Es uno de los más peligrosos, puesto que en sus manos está la concesión de subvenciones, préstamos, licencias y otras acciones públicas relacionadas con la actividad empresarial. No sólo se refiere a partidos políticos, sino a personas con una marcada ideología que campan a sus anchas por los sindicatos, entidades financieras, organizaciones empresariales, etc.
Fuente: MuyPymes
