Estrategia
- La información de la empresa, para toda la empresa
- El chollo de vender por Internet
- El talón de Aquiles de la empresa familiar
- La importancia de tener un plan B
- Las tarjetas promocionales pueden ayudarte a aumentar tus ventas
- Evita el naufragio de tu empresa
- Los contactos de mis clientes son mis "amigos"
- La Administración contrata a tu empresa a través de Internet
- El negocio del spam
- La democracia de la creatividad a través de la web
Evita el naufragio de tu empresa
A la hora de sobrevivir, una PYME no solo debe trabajar duro sino también actuar de una manera inteligente para evitar que los peces grandes terminen quitándole el sustento. Conoce algunos de los pecados capitales que pueden hacer fracasar tu empresa y aprende a transformar las debilidades en tu mejor fortaleza.
Tal vez el mayor talón de Aquiles de los pequeños comerciales sea la falta de experiencia. Muchas veces contamos con una buena idea de negocio pero las primeras dificultades hacen que no llegue a buen puerto.
Si no somos unos experimentados comerciantes lo mejor es inspirarnos en aquellos negocios que sí que han conseguido sobresalir en nuestro sector o aliarnos con otras empresas más veteranas.
Eso sí, a la hora de escoger socios o aliados, lo mejor es intentar juntarnos con aquellas personas que tienen nuestros mismos intereses y objetivos, tanto desde el punto de vista puramente material como en la química personal.
Otro de los obstáculos con los que se encuentran las empresas más modestas es la falta o escasez de capital. Es inevitable reconocer que contar con suficientes fondos a la hora de iniciar una aventura empresarial nos hará dormir mucho más tranquilos, pero tampoco hay que avergonzarse si, en un momento dado, tenemos que echar mano de ayudas externas.
Eso sí, antes de embarcarnos en la solicitud de un préstamo debemos estar seguros de que vamos a poder responder a las cuotas y que su pago no compromete otras operaciones básicas de nuestro negocio, o correremos el riesgo de que, al final, salga más caro el collar que el perro.
Si ya cuentas con suficiente dinero para poner en marcha tu empresa, no olvides racionalizar la compra de activos fijos. Tirar la casa por la ventana para reformar las instalaciones, adquirir maquinaria por encima de nuestras necesidades o invertir en bienes que no van a ser amortizables a corto plazo pueden descuadrar nuestras cuentas y ponernos en la cuerda floja.
No elegir al personal adecuado puede, también, traer grandes pérdidas a la empresa. Un mal trato a los clientes, un aumento de los gastos por improductividad e incluso el peligro de que uno de nuestros trabajadores meta la mano en la caja y se lleve dinero de manera ilícita pueden llevar a nuestra empresa a la quiebra.
En estos tiempos de continuo movimiento, la resistencia al cambio puede jugar en nuestra contra. Revivir los triunfos del pasado sin adecuarnos a las necesidades reales de nuestros clientes (actuales y potenciales) puede empañar la trayectoria de nuestro negocio y llevarnos a adoptar graves errores en la fijación de estrategias.
Recuerda que delegar a tiempo puede suponer una gran ayuda en la toma de decisiones y permite obtener una visión más amplia sobre el funcionamiento real de tu empresa. Tampoco es aconsejable limitarse a trazar un solo plan y no contemplar alternativas ante posibles contingencias.
Está claro que hasta en las mejores familias puede haber una oveja negra, pero está en nuestra mano reconocer las posibles situaciones de emergencia y transformar los posibles peligros y amenazas en oportunidades empresariales.
Fuente: Fundación Nexia para el Desarrollo de la Familia Empresaria
