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¿Bloqueado por los problemas? Aprende a usar el pensamiento lateral

Uno de los mayores temores de cualquier persona es el bloqueo. Un traicionero compañero que suele aparecer ante situaciones nuevas o retos a los que no estamos acostumbrados. Y lo que debería ser una salida rápida termina convirtiéndose en un camino sin salida, por más vueltas que le demos a la cabeza.

 

Llegado este punto, tomamos aire profundamente y cruzamos los dedos para que esa solución aparezca por arte de magia. Si eres de los que se queda “atascado” mentalmente con facilidad, conviene que te recordemos que, aunque parezca mentira, existen otras herramientas mentales que nos pueden a ayudar a superar los retos con ingenio, como el llamado pensamiento “lateral”.

 

También conocido como pensamiento creativo, fue acuñado allá por los años sesenta por Edward de Bono, un psicólogo maltés que se dio cuenta de que el pensamiento lógico -que es fundamentalmente hipotético y deductivo- nos permite tan sólo abordar lo obvio: por ejemplo, las sillas son para sentarse, los vasos sirven para transportar líquidos, etc.

 

Pero, ¿qué sucede cuando el problema que se nos plantea es completamente desconocido? Si nos limitamos a buscar soluciones dentro de nuestro listado de opciones “conocidas” lo más seguro es que no lleguemos a encontrar una respuesta satisfactoria. Sin embargo, si nos salimos de los caminos conocidos las posibilidades de alcanzar el éxito se incrementan, porque conseguiremos estimular las nuevas ideas, desarrollando la creatividad y el ingenio, como los grandes inventores de la Historia.

 

 

Pensamiento lógico vs pensamiento lateral

 

 

Un ejemplo clásico para explicar estas diferencias es el siguiente problema: “2 hombres tardaron 2 horas en cavar un agujero de un metro de profundidad. Si hubiese 10 hombres en vez de 2, ¿qué profundidad hubiesen alcanzado en las 2 horas?”.

 

Si tratamos de resolver el enigma de una manera lógica la solución sería tan rápida como contundente: 5 metros. Pero si  ponemos en marcha el pensamiento lateral nos encontraremos con un montón de posibles respuestas.

 

 

Por ejemplo: “Cuanto más profundo es el agujero, más tiempo se tarda en sacar la tierra y, por lo tanto, el ritmo no puede ser constante. O bien: “Todos los agujeros deben tener una profundidad determinada, así que cuando la alcancen, dejarán de trabajar; no tienen por qué llegar a los 5 metros”.

 

Así tantas posibles respuestas como personas. Algunas sonarán absurdas e ilógicas, pero todas ellas son igualmente valiosas porque pueden aportarnos ideas importantes e interesantes que ni se nos habían pasado por la cabeza y que conviene tener en cuenta al abordar la resolución del problema.
 

Métodos para desarrollarlo
 

Estamos de acuerdo en que resolver los problemas de manera creativa es una interesante alternativa que incorporar a nuestro método de trabajo pero, ¿de qué manera podemos llegar a pensar lateralmente?

 

En su libro "New Think: The Use of Lateral Thinking" De Bono propone varios métodos para desarrollar el pensamiento lateral de forma consciente, aunque para empezar nos quedaremos con los tres más destacables.

 

1. Palabra aleatoria

Elige un objeto al azar o una palabra en el diccionario y asócialo con la situación que estás tratando de resolver. Quizá la clave esté ahí: en establecer una relación más estrecha con las cosas que ya conoces o que tienes a tu alcance.

 

Por ejemplo, imagina que estás pensando en cómo mejorar tu sitio web. Mira a tu alrededor, ¿qué es lo que ves? Tal vez un fax. El fax transmite imágenes por teléfono y las convierte en papel. Los faxes cada vez son más raros. La gente envía faxes directamente a números de teléfono que ya conoce.

 

Está claro que cuando la gente manda un fax es a alguien que conoce y con un objetivo primordial: comunicarse con esa persona. Volviendo a nuestro problema de mejora de nuestra web, ¿por qué no ofrecerle al cliente un apartado específico para comunicarse con nosotros?

 

2. Provocación

 

Ofrece alguna alternativa provocadora para la situación que estás considerando. No tiene por qué ser la solución, ni siquiera tienen por qué ser una buena idea en sí misma, pero nos ayudará a desplazarnos hasta un nuevo escenario en el que surgirán nuevas ideas.

 

 

Por ejemplo, ante la frase “Los coches deberían tener ruedas cuadradas”, lo más seguro es que pensemos que tal afirmación no tiene ningún sentido. Pero recuerda que lo que estamos tratando de ejercitar es el pensamiento lateral y en ese caso lo que aplicaríamos sería pura lógica y deducción.

 

El enfoque de pensamiento lateral nos permite especular con esa situación para ver adónde nos conduce. Podemos pensar: las ruedas cuadradas generan baches muy predecibles. Si podemos predecir los baches, podemos diseñar una suspensión capaz de compensarlos.

 

Esto nos conduce a la idea de la suspensión activa. Un sensor conectado a la suspensión podría analizar la superficie de la carretera para anticiparla. Esto también podría servirnos para los coches con ruedas redondas. Así, el coche podría tener un sensor para detectar los baches y hacer que la suspensión compensase el impacto.

 

Ante una aparente afirmación absurda hemos llegado, de manera indirecta, hasta otras ideas que pueden resultar tremendamente útiles para resolver diferentes situaciones cercanas.

 

 

3. Desafío

 

Simplemente pon en cuestión la manera en que las cosas se han hecho siempre. No se trata de demostrar que la situación actual es errónea, sino de explorar fuera de las áreas de razonamiento típico. Por ejemplo, podrías poner en cuestión que las tazas de café tengan asa.

 

 

Parece que la razón de ser del asa es que la taza está demasiado caliente para cogerla directamente. Quizá se podrían fabricar con material aislante o podrían traer un soporte externo y evitarnos el asa.

 

 

Para finalizar, este acertijo clásico que nos proponen desde PymeCrunch y que es perfecto para desarrollar el pensamiento lateral y para pasar un buen rato: “Un hombre vive en el ático de un edificio muy alto. Todos los días, cuando va a trabajar, utiliza el ascensor para llegar hasta la planta baja. Sin embargo, cuando vuelve de la oficina, sólo sube en ascensor hasta la mitad del edificio. El resto del recorrido hasta su ático lo hace a pie, excepto cuando llueve. ¿Por qué?”

 

Como has podido comprobar además de la creatividad, el humor también tiene mucho que ver con el pensamiento lateral. Y el juego también. Al fin y al cabo ambos son signos de inteligencia y es muy saludable ejercitarlos habitualmente.

Fuente: PymeCrunch

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