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El extraño caso Guardiola

Cualquier persona que pueda elegir entre firmar un contrato temporal o uno fijo, se quedaría sin dudarlo -y más con los tiempos que corren- con uno fijo. Todos menos uno: Pep Guardiola. Su equipo, el Barça, con el que tantos éxitos ha conseguido como entrenador -y antes como jugador- le ha ofrecido renovar su contrato por 6 años más, a lo que él ha respondido con un rotundo no. Se queda con un contrato temporal, de un año, porque prefiere evaluar su trabajo por fases, según afirma.

 

Por otro lado, es verdad que en el caso de los jugadores de fútbol, y más en el de los entrenadores, los contratos se hacen y se deshacen al libre albedrío. Pues no han sido pocos los entrenadores que después de una mala temporada han perdido su empleo, por muchos años de contrato que tuviesen firmados.

 

Los equipos de fútbol son grandes empresas que quieren a sus mejores directivos en el campo, por ello es lógico que el club hiciese la suculenta oferta a Guardiola, para asegurarse los mismos éxitos que en temporadas anteriores. Pero la humildad es uno de los sellos del entrenador catalán, y antes de ser despedido a destiempo prefiere ir demostrando los resultados poquito a poco.

 

Otro de los motivos de su decisión es que, como en todas las empresas, la plantilla puede sufrir modificaciones de un año para otro. Y en ese sentido, el mister del Barcelona no arriesga: si puede contar con un equipo que le permita alcanzar objetivos continuará, pero en caso contrario abandonará el barco.

 

Todo esto no significa que Guardiola no se implique con su empresa, sino más bien todo lo contrario. Pues la decisión que toma tiene como trasfondo la intención de alcanzar las metas de su cometido.

 

Con todo esto, podemos decir que este entrenador es un trabajador de alto rendimiento, pues además cumple los siguientes requisitos característicos de los trabajadores de “elite”:

 

Fuerte orientación hacia las metas. Las personas con alto rendimiento normalmente se fijan metas claras y definidas.

 


Constancia y persistencia. Los trabajadores de alto rendimiento no se doblegan ante la derrota, siguen adelante y persisten hasta lograr su meta. Así lo demostró Guardiola, junto a su equipo, cuando tras perder la semifinal de la Champions repusieron ánimos y se hicieron con la Liga. Otro ejemplo, casi anecdótico, es el de la derrota en Soria en su primer partido oficial con el Barça, hace ya dos años.

 

Destrezas interpersonales. Las personas con máximo rendimiento se llevan bien con los demás, algo que les permite obtener ayuda y colaboración del resto para alcanzar el logro de la meta. Así se desprende de la relación que el mister tiene con los jugadores, el buen ambiente del vestuario es uno de los puntos fundamentales para el buen rendimiento en el campo.  

 

Correr riesgos. Las personas con alto rendimiento corren riesgos con el fin de romper con lo establecido, permitiendo obtener resultados positivos que los aproxima hacia la meta. Eso sí, evalúan bien sus opciones, y las decisiones de riesgo, aunque puedan parecer improvisadas, no lo son. Pep muestra esta característica en algunas ocasiones, cuando cambia a los jugadores de su posición habitual para probarlos, algunas veces incluso en partidos importantes.

 

Administración del tiempo. Las personas con alto rendimiento, en especial aquéllos que pertenecen al área de los negocios, dominan el arte de administrar su tiempo para poder dedicar todo su esfuerzo a alcanzar su meta, intentando no perderlo en actividades que no les llevarán a conseguirla. Es de sobra conocido que Guardiola es muy estricto con la puntualidad de sus jugadores, y no salen "ilesos" los que llegan tarde a los entrenamientos.

 

El manejo del estrés. Las personas de alto rendimiento confiesan que a pesar de estar sometidos constantemente a situaciones estresantes, consiguen mantener la calma. Mientras que en las ruedas de prensa Guardiola se muestra tranquilo, serio, y no refleja signo alguno de nerviosismo, en el terreno de juego es enérgico, nervioso, y autoritario con sus jugadores.

 

La búsqueda de desafío. Las personas de un máximo rendimiento no se sienten conformes con lo que tienen, buscan desafíos que les acerquen a sus objetivos. Este punto refleja lo que adelantábamos antes, pues el hecho de no acomodarse con un contrato de larga duración implica también un modo del entrenador de desafiarse a sí mismo.

 

Además de todo esto, y del sentimiento de equipo que desprende el Barça, también hay que tener en cuenta las metas personales del trabajador, en este caso de Guardiola, que demuestra que no quiere cerrarse puertas. Esto es, si ahora negocia sus condiciones laborales para los próximos 6 años la única variación posible respecto a su contrato sería el despido.

 

Sin embargo, si renueva cada año puede renegociar las condiciones en función de los éxitos obtenidos, así como cambiar de empresa, pues ofertas no le iban a faltar.

Fuente: Pymes y Autónomos, rrhh-web.com

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