FORMAPYME

Formación, Información y Servicios ON-LINE para empresas

Economía de la Salud


Ver todas las categorías de Artículos

Las redes sociales en el trabajo: permisividad Vs prohibición

Un clásico: el primer día de trabajo no haces ni un descanso, no sales a tomar un café, no te distraes con los nuevos compañero y, por supuesto, no utilizas el ordenador de la empresa para ver el correo personal o actualizar tu estado en Facebook, Messenger, Twitter o Tuenti. Pero con el paso de los días, tímidamente, vas adquiriendo nuevas confianzas y llega un momento en el que trabajas con el Facebook abierto y miras las actualizaciones de tus amigos y familiares cada 10 minutos. Y si, lo hace casi todo el mundo. ¿Cómo influye esto en la empresa?

 

En este sentido hay dos posturas algo dispares: la prohibición y la permisividad. Algunas empresas utilizan cortafuegos para que sus empleados no puedan desarrollar estas prácticas privadas en sus horas de trabajo, la prohibición es total. Sin embargo, otras compañías no ponen ninguna traba al respecto. Ni tanto, ni tan calvo, cabría señalar, ya que como dijo Aristóteles, en el término medio está la perfección.

 

Demasiada permisividad puede hacer que los trabajadores pierdan mucho tiempo navegando en Internet por cuestiones personales, pero una visita de vez en cuando a una de estas páginas puede hacer que se liberen tensiones, que se despeje la mente y que el rendimiento acabe siendo superior.

 

Por otro lado, también se trata de una cuestión de confianza. Una empresa que no permite a sus empleados navegar un poco por la red puede reflejar falta de confianza respecto a sus trabajadores. Esto pasa, en mayor medida, en las empresas más pequeñas, pues la persona que está al mando es más cercana para el trabajador que en grandes compañías en las que los trabajadores ni siquiera conocen a los que ponen las normas.

 

No tenemos una respuesta exacta para determinar qué es lo mejor respecto a esta cuestión, pero si que podemos dar algunas claves para guiar al empresario que quiera tomar una decisión al respecto, ya sea en una dirección o en otra. El portal MuyPymes ofrece 5 consejos para evitar las visitas continuas a las redes sociales:

 

1. Equipo de la no distracción: la idea de que tener abierto el Facebook o Twitter para ahorrar tiempo cada vez que queremos hacer una visita no es una buena fórmula para evitar las distracciones, ya que nunca se sabe si sólo estaremos 2 minutos o media hora.

 

2. Las listas: para evitar este tipo de tentaciones podemos hacer dos listas: una con las tareas más urgentes y otra con las que se pueden aparcar para más tarde, eso nos dará una mayor organización y conciencia de lo que es primordial y lo que no.

 

3. Planificación de horario: Si tenemos claro que vamos a meternos en las redes sociales cada cierto tiempo, al menos, hemos de limitar ese tiempo marcándonos un máximo.

 

4. No intentar abordar todo: intentar abarcar más de lo que podemos al final nos puede pasar factura, muchos días surgen imprevistos de última hora que hacen que las listas o la planificación del horario no sirvan para nada, y eso puede desembocar en un bloqueo que nos lleve sin darnos cuenta a distraernos totalmente de lo que tenemos que hacer y busquemos una vía de escape. Ser realista y saber hasta dónde podemos llegar puede ayudarnos.

 

5. Datos en tiempo real: Si nuestra empresa tiene presencia en la Red seguro que nos abruman los datos de analítica web y estamos continuamente consultándolos. Lo mejor es buscar varios momentos claves del día (al llegar al trabajo, antes de comer y antes de irnos, por ejemplo) para hacer un balance de estos datos porque si no nos cegaremos con los datos y no trabajaremos en lo que realmente importa.

 

Estos consejos bien los podría dar el empresario a sus asalariados, para no establecer una prohibición total, pero sí dar algunas fórmulas para que los propios empleados se conciencien de la parte negativa.

 

Por el contrario, un estudio elaborado por la empresa PopCap afirma que prohibir el acceso a Internet para gestiones personales supone un coste para la empresa, pues en el caso contrario el trabajador produce más.

 

Además de que la permisividad es cuestión de confianza, el trabajador no lo verá como algo prohibido y el autocontrol no será necesario, por lo que al estar más relajado al respecto el tiempo de distracción será menor. 10 minutos al día realizando estas tareas no sólo no es malo para la empresa, sino todo lo contrario, ya que, según el estudio, hacen que el empleado tenga menos estrés y una sensación de mayor disfrute del trabajo.

 

El documento recomienda, para despejar la mente, que el empleado empeñe esos ratos en juegos, ver el correo personal y hacer algunas cuestiones personales, como compras, citas con el médico, etc. que harán que la carga del trabajador sea menor por haber podido solucionar algunas cuestiones personales en poco tiempo.

 

El portal Unifox afirma que un uso apropiado y con discreción de Internet en el trabajo puede incluso fomentar la comunicación entre compañeros y el contacto con amigos y familia de forma gratuita. Desde la página proponen permitir el acceso a las redes sociales y a Internet, pero de forma limitada, lo que no dice es cómo establecer ese límite…

 

Concienciar al empleado de que no debe excederse en esas cuestiones, sin llegar a prohibirlo podría ser el justo medio, pero la decisión final siempre está en manos del jefe.

Fuente: MuyPymes, Tendencias Estratégicas, Unifox

Herramienta creada por Universia para los clientes de Banco Santander.
Si desea acceder a más informes y artículos sobre otros temas de interés, acceda a FORMAPYME.com y regístrese.