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¿Es su PYME una empresa de alto rendimiento?
En contra de lo que en un principio pueda parecer ser una empresa de alto rendimiento no es una cuestión de tamaño. Accenture, una consultoría de gestión, servicios tecnológicos y outsourcing, colabora desde hace años con sus clientes para ayudarlos a convertir sus organizaciones en negocios de alto rendimiento.
Algo que la propia consultoría define como: la capacidad a largo plazo de una compañía para superar a sus competidores en el sector durante diferentes ciclos económicos y generaciones de liderazgo, según las medidas aceptadas por el sistemas financiero.
Se basa, por tanto, en una definición del éxito de las organizaciones tanto cualitativa como cuantitativamente. Lo que determina si una compañía es de alto rendimiento no sólo tiene que ver con la reputación y el prestigio, sino también con los datos y las métricas.
Se trata pues, de superar a los competidores directos, y no a cualquier empresa, por lo que el término se puede trasladar a compañías de diversa índole y tamaño.
Existen dos claves que serán las que ayuden a cualquier compañía a pasar del estado en el que se encuentre actualmente hasta alcanzar el alto rendimiento. En primer lugar, hay que determinar cuáles son las capacidades características y conductores del alto rendimiento; y en segundo lugar, la consultoría guía a sus clientes para aplicar las soluciones necesarias y llegar a la trasformación.
Para explicar mejor como se puede alcanzar el alto rendimiento, podemos basarnos en dos puntos importantes (ejemplificados con dos estudios de expertos):
1. Crear una organización ágil (por: Por: Cheese, Yaarit Silverstone y David Y. Smith): el nuevo entorno favorecerá a aquellas empresas que sean capaces de ejecutar la estrategia más rápidamente, con más flexibilidad y capacidad de adaptación, y lograr así que sus organizaciones avancen de manera enérgica. La capacidad de innovar más rápidamente y de nuevas maneras siempre será fundamental para alcanzar el alto rendimiento. El nuevo entorno empresarial favorecerá a aquellas empresas que sean capaces de ejecutar las innovaciones más rápidamente y lograr que sus organizaciones avancen de manera ágil.
2. Dominar el cambio para lograr el alto rendimiento (por Caroline Firstbrook): La realidad empresarial global se ha visto alterada de manera contundente y a largo plazo por la disrupción económica y financiera. La naturaleza y el grado de la transformación varían de unos sectores a otros. No obstante, a la hora de diseñar su respuesta a esta situación, todos los directivos deben dominar, o al menos, conocer, tres áreas esenciales:
En primer lugar, el cliente: el cliente es el rey, es el que tiene la última palabra sobre nuestro producto, el que decide si adquirirlo o no. Por eso, es fundamental conocerlo. Con los cambios en la economía también se producen variaciones en los valores y comportamientos de compra de los clientes. Analizar esos cambios, conocerlos, y adelantarnos a ellos nos proporcionará una importante ventaja dentro del mercado.
En segundo lugar, hay que tener muy presente el panorama competitivo. Por la situación que se vive en la actualidad, muchos sectores van a experimentar dificultades. Saber quiénes serán, o pueden llegar a ser, los nuevos competidores y cómo estos pueden hacer cambiar las reglas del juego, es otro de los pilares que todo directivo (o pequeño empresario) ha de tener en cuenta para mantenerse, crecer y llegar a tener un alto rendimiento.
Por último, las perspectivas de crecimiento, no sólo de la propia empresa, sino también del mercado en general, y de la competencia, pueden aportarnos una visión de futuro, que será la que nos haga alcanzar el alto rendimiento.
Fuente: Accenture
