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El peor enemigo del directivo: el tiempo
La falta de tiempo es quizá uno de los mayores problemas a los que tiene que hacer frente un directivo de una pequeña y mediana empresa. Saber gestionarlo adecuadamente es la clave para ganar esta batalla.
Ser conscientes de las situaciones y los errores que provocan la pérdida de tiempo es el primer paso para ser más eficientes y eficaces en el día a día.
No tener claro que es lo que se quiere hacer es una de las causas más frecuentes. Fijar objetivos es uno de los remedios más efectivos para poner fin a este problema. La falta de planificación escrita y meditada facilita confundir lo urgente con lo importante.
No saber decir no es otro de los motivos que provoca que al final de la jornada no se hayan cumplido con las tareas programadas al principio de la mañana. Es mejor aprender a decir no y llegar siempre hasta donde habíamos programado que decir siempre sí y no llegar nunca.
Una de las cualidades más importantes que debe de tener un directivo es la capacidad para delegar. Insistir en que las tareas solo se hagan de una manera y la falta de confianza en los colaboradores provoca que al final seas tú el que tenga que hacer todas las tareas.
La manía por la perfección innecesaria y no saber simplificar es uno de los mayores problemas de tiempo. Hacer las cosas como nadie las ha pedido supone en muchos casos que nadie las vaya a apreciar.
Otro de los grandes errores es la desorganización de los documentos: una mesa permanentemente invadida de papeles es igual a un profesional permanentemente ineficaz.
Evitar los ocupas de tiempo aparece como uno de los objetivos principales: permitir que la gente se cuele ante la mesa del directivo sin haber solicitado cita para comentar algo interesante ocasiona que tengamos que desviar la atención de las tareas que se realiza en ese momento. No hay que confundir la accesibilidad con la interrupción.
El teléfono, el email o no ponerse una hora para marcharse a casa (esto provoca que la mente trabaje más dispersa) son sin dudas las causas más frecuentes que roban tiempo a toda la plantilla.
No hay que olvidar que en la sociedad actual el tiempo es oro.
Fuente: Formapyme
