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Las broncas de los jefes son un error
Este liderazgo nocivo tiene consecuencias negativas en la empresa provocando la pérdida de los profesionales con más talento y fomentando un ambiente de inseguridad.
Según datos del 2006, 6 de cada 10 profesionales que abandonan su puesto de trabajo lo hacen porque tienen problemas con sus jefes. Sufrir la ira desmedida de un directivo es algo más habitual de lo que parece y sin embargo es contraproducente para el buen desarrollo de las empresas.
Los jefes que utilizan las broncas para corregir errores ejercen un liderazgo nocivo y negativo para la organización ya que intoxican el ambiente laboral, crean miedo entre los colaboradores a ser castigado y aumentan la inseguridad y la desmotivación.
Una vez que el fallo se ha producido gritar al trabajador por no haberlo evitado es un error de actuación. La falta ya no puede solventarse y hacer hincapié en ella sólo consigue agravar la situación.
Los perjudicados de esta actuación no son únicamente los empleados, las broncas suelen ir acompañadas de rabia, ira, frustración y resentimientos y estas emociones negativas producen un desgaste mental también en el jefe. A la larga esta falta de control lleva a los directivos a encerrarse cada vez más en su egocentrismo y alejarse de la realidad de sus colaboradores.
Desde las empresas especializadas en coach proyectan cursos de formación emocional y existen libros de ayuda para ejercer una dirección más emocional centrada en crear buen ambiente. El objetivo es que los directivos se conozcan más para evitar las reacciones impulsivas ante situaciones que no pueden aceptar.
Un 36% de los trabajadores reconoce que si pudiera haría examinar a su jefe por un psiquiatra y sin embargo estos no se dan cuenta de la visión que de ellos tienen sus colaboradores. Conocer el impacto y las consecuencias que provoca la forma de comunicación que se emplea en la dirección es, sin duda, el primer paso hacia una empresa más efectiva.
Fuente: El País
