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Cotizar en el MAB, ¿la solución ideal para las PYMES?
Apenas hay dinero para conceder préstamos y los pocos que se aprueban tienen un precio muy alto. Pero las pequeñas y medianas empresas (PYMES) ahora tienen a su alcance un instrumento novedoso, que les permitirá cotizar en el parqué como las grandes multinacionales.
El Mercado Alternativo Bursátil (MAB) es ya una realidad. Una plataforma de Bolsa que, al igual que su hermana mayor, sólo está abierta a un selecto club de privilegiados: empresas de reducida capitalización, con deseos de expansión, consolidación o visionarias que ven en este modelo una manera de resolver dificultades de cara a la sucesión.
Antevenio y Gowex, grandes ejemplos de éxito
Aunque el MAB acaba de iniciar su andadura en el territorio español, en Europa existen otros ejemplos que han demostrado sobradamente su éxito, con una repercusión tal que ha trascendido, incluso, las fronteras de su propio país.
Destaca el caso del Reino Unido, que desde el año 1995 cuenta con un mercado bursátil dirigido a las medianas empresas, que aunque inicialmente nació como una plataforma para inyectar dinero a las PYMES del país, en la actualidad ya operan más empresas extranjeras que británicas. De hecho, sus responsables continúan buscando compañías por todo el mundo, para que coticen en ese mercado bursátil.
Otra plataforma destinada a empresas de mediana capitalización es la francesa Alternext. Creada en 2005, ya cuenta con 134 empresas de todo el mundo, aunque este parqué continúe hablando mayoritariamente un impecable acento francés. En él encontramos a dos compañías españolas, que han tenido un éxito rotundo desde que se incorporaron a Alternext.
Una de ellas es Antevenio, un grupo de publicidad Made in Spain, que ha conseguido internacionalizar su negocio (ya tienen sede en Italia), después de registrar una subida del 73 por ciento en su primer año en el parqué galo.
La otra compañía es Gowex, que gestiona una plataforma de intercambio de servicios entre operadoras de telecomunicación, que a pesar de sus modestas dimensiones ha colocado un 10 por ciento de su capital en este mercado francés.
¿Es inteligente entrar ahora en bolsa?
Si lo que deseas es ver resultados a corto plazo, esta no es tu mejor alternativa. La inestabilidad y volatilidad del mercado exigen, de manera indirecta, que nos armemos de paciencia y pensemos en operaciones a largo plazo. Es decir, una empresa que quiera cotizar en el MAB no lo hará para pagar las nóminas, sino para financiar un proyecto de cara a los próximos años.
Conscientes de la dificultad del momento, Bolsas y Mercados Españoles, operador que controla el MAB, ha propuesto al Gobierno varias medidas fiscales que animen a los inversores a participar en este mercado. Se trata de propuestas que intentan fomentar la participación tanto de las PYMES, para que coticen, como la de los inversores, para que compren esas acciones.
La fórmula es sencilla: se trata de que la PYME realice una ampliación de capital. Con esta operación, se garantiza la propiedad de la empresa, que no pasa a manos de otros accionistas. Eso sí, para dar el salto al parqué será necesario ser una sociedad anónima, con una oferta (Oferta Pública de Venta o de Suscripción) por un valor mínimo de dos millones de euros.
Si opta por entrar en el mercado alternativo bursátil, deberá firmar un compromiso de permanencia de, al menos, un año; y otro, de comunicación de cualquier modificación del accionariado. Eso sin contar con que previamente deberá contratar los servicios de un asesor registrado, empresas autorizadas que se encargan de ayudar al pequeño empresario en este proceso, actuando de intermediarios entre la PYME y la bolsa.
El asesor se encarga de preparar toda la documentación necesaria para el lanzamiento, comunica los hechos relevantes de la empresa y aconseja al empresario en todo el proceso de entrada al MAB.
Una buena manera de conseguir liquidez
La liquidez, ese bien tan preciado en un momento como el actual, es el principal objetivo de quienes apuestan por este mercado. Y aunque no existen imposiciones para cotizar en el MAB, sí que podemos hablar de unos perfiles definidos, que trazan el arquetipo de quienes se lanzan al parqué: PYMES con unos beneficios anuales de entre 3 y 4 millones de euros.
Pero en este mercado también hay cabida para las empresas que quieren crecer, aquellas que desean expandir su negocio a pesar de la crisis o que se mueven en sectores emergentes como la biotecnología o las energías renovables, muy atractivas para los inversores.
Incluso hay un hueco para las compañías que trabajen en sectores tradicionales pero deseen diferenciarse de la competencia o, incluso, para los negocios familiares que tengan la necesidad de responder a la pregunta ¿Cuánto valemos?, de cara a una futura sucesión.
En busca del accionista perfecto
Aunque se trata de un mercado abierto a cualquier ahorrador, este innovador mercado pretende llegar a dos tipos diferentes de accionistas. Por un lado, se marca como objetivo a los inversores institucionales, interesados en inversiones a largo plazo. Por otro, la banca privada, interesada en diversificar su negocio en las PYMES.
No se excluyen tampoco a los pequeños inversores, aunque a simple vista puede resultar mucho menos atractivo para el ciudadano de la calle, más partidario de invertir en otros valores de empresas más consolidadas en la Bolsa.
Fuente: ONEtoONE
