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¿Ayudas para todos?

Conseguir una subvención de un organismo público se convierte, en la mayoría de las ocasiones, en una tarea titánica. La multitud de requisitos, documentos y trámites que se solicitan frenan a muchas PYMES a la hora de presentar sus solicitudes de ayuda. ¿Están realmente estos programas al alcance de todos?

 

Si tomamos como punto de partida que, entre 2006 y 2007, el Subprograma Avanza I+D (uno de los más demandados por las empresas) movilizó 846,7 millones de euros para la financiación de 1.362 proyectos, no parece una meta tan imposible. El primer paso hacia el éxito está en informarse bien de todos los programas de ayudas que encajan con nuestro perfil, ya sea mediante la consulta de los diferentes diarios y boletines oficiales (europeos, nacionales, autonómicos y provinciales), la web de distintos organismos públicos o darte un paseo por Ayudatec, una sección del Ministerio de Industria donde se publica información interesante sobre subvenciones.

 

Internet pone al alcance de cualquiera toda una fuente de recursos sobre posible financiación pública para nuestra empresa. El uso de RSS o la consulta del servicio 060.es, que dispone de un potente buscador de ayudas y de información actualizada para empresas, agilizan enormemente la búsqueda de la ansiada subvención.

 

Seriedad y saber hacer

 

Aunque cada programa de ayudas es un mundo, existen una serie de obligaciones generales, contempladas en la Ley General de Subvenciones, que toda empresa debe cumplir para solicitar una ayuda estatal. La primera de ellas, y probablemente la más importante, es hallarse al día en el pago de los tributos y de las cuotas de la Seguridad Social. Es evidente que la Administración no va a proporcionar dinero a los morosos, por lo que el incumplimiento de esta simple condición puede dar al traste con una buena subvención.

 

A este requisito se añaden otros como no haber sido condenado mediante sentencia firme a no poder obtener subvenciones o ayudas públicas y no haber solicitado la declaración de concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos). Eso sin olvidar que tampoco deberá tener su domicilio social en un país considerado paraíso fiscal.

 

Junto a estas condiciones generales, cada programa de ayudas puede establecer, también, otra serie de requisitos específicos para su disfrute, que se detallarán en las bases de la convocatoria.

 

Otro de los puntos que hay que tener en cuenta a la hora de solicitar una ayuda es su tipología. Por un lado se encuentran las subvenciones, que son desembolsos de dinero que la Administración hace a favor del beneficiario para que lo gaste en las inversiones que ha reflejado previamente en una memoria del proyecto y en un plan económico.

 

En segundo lugar existen los préstamos, que pueden ser de dos tipos diferentes. En el primer caso es el organismo público el que nos otorga el préstamo, con unas condiciones muy ventajosas como un tipo de interés cero y un plazo de devolución largo. La segunda posibilidad es que la Administración subvencione el tipo de interés de los créditos que conceden las entidades financieras, para reducir el pago de intereses.

 

Burocracia y papeleo

 

Una vez conseguida la subvención continúa la maquinaria burocrática. Para garantizar que la ayuda se dedica efectivamente a la finalidad para la que se concedió, el organismo en cuestión ejercerá un control sobre el destino de los fondos. Por ello, el empresario deberá justificar, periódicamente, tanto las inversiones que realiza como el grado de consecución de los objetivos que se fijaron previamente en el proyecto, además de investigar otros detalles, como que las cuentas de la compañía estén al día y auditadas por una firma independiente.

 

También es necesario dejar claro que los fondos sólo pueden destinarse a las partidas detalladas en el plan de inversión y que, en el caso de que acabe sobrando parte de la dotación asignada, ésta deberá devolverse al organismo público, porque una subvención es dinero público y no un cheque en blanco con el que la empresa pueda hacer lo que le plazca.

 

Aunque muchos de estos trámites se realizan a través del tradicional papeleo, que siempre viene acompañado de largas colas de espera, cada día son más los procedimientos que se gestionan de manera telemática, lo que reduce no sólo los desplazamientos sino también los plazos de cada trámite.

 

Si la tramitación se realiza a través de Internet, debemos tener en cuenta que la Administración nos pedirá un certificado electrónico que identifique y valide los envíos que realice la empresa (también es válido el DNI electrónico y un conjunto de claves concertadas), por lo que conviene solicitarlo cuanto antes, por si las moscas.

 

Concentrarse en un solo objetivo

 

No obstante, enviar toda la documentación necesaria y cumplir con los plazos no garantizan la concesión automática de la subvención. Y es precisamente este hecho uno de los principales frenos de las PYMES, que ven cómo el tiempo que han empleado en la confección de la memoria del proyecto no ha servido para nada.

 

Dado que los recursos económicos disponibles no son inagotables y las iniciativas se evalúan por el sistema de concurrencia competitiva, a medida que los proyectos van llegando a la Administración se van estudiando y asignando ayudas hasta que se agotan las partidas disponibles. No es el único método posible, aunque sí el más común. Por ejemplo, en otras subvenciones las propuestas pueden subvencionarse directamente.

 

Para evitar pérdidas de tiempo y desilusiones innecesarias, lo mejor es elaborar una estrategia para estudiar a fondo las convocatorias que más nos interesan, en función de los fines que persigue la ayuda.

 

No conviene dejarnos llevar por la codicia y comenzar con proyectos de importe reducido, para ir ganando experiencia en los procedimientos administrativos y aumentar la confianza de la Administración en nuestra capacidad para llevar a cabo proyectos con fondos públicos.

 

Aunque, en principio, cualquier empresa puede optar a todas las ayudas que considere oportunas, las posibilidades de que se concedan todas simultáneamente son muy remotas. No sólo eso, sino que en el hipotético caso de que todas fuesen aprobadas habría re rechazar alguna de ellas, debido a que se han fijado unos criterios de incompatibilidad entre subvenciones y que existen unos límites máximos de ayudas.

Fuente: TICPymes

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